5 de octubre de 2012 - 00:15

El líder dice estar libre del cáncer, pero se ve frágil

Encabezando una veintena de mítines, en los que habló, cantó y hasta bailó, el presidente venezolano, Hugo Chávez, buscó dejar atrás la incertidumbre en torno a su cáncer detectado en 2011, para demostrar que podrá gobernar seis años más si es reelecto el domingo. En tres meses de campaña, parte de la estrategia de Chávez ha querido "mostrar que está saludable o que pese a su enfermedad no tenía mayores dificultades para enfrentar la campaña; que sigue siendo la figura más importante del oficialismo y que está al frente de sus funciones de Estado", explicó el politólogo John Magdaleno.

Una semana después de que arrancara oficialmente la campaña el 1 de julio, Chávez, de 58 años, se declaró "totalmente libre" del cáncer y se entregó de lleno a la contienda electoral, luego de haber sufrido en febrero una recaída de la enfermedad que lo llevó a someterse a radioterapia en Cuba.

El presidente, que nunca reveló la ubicación de su cáncer, retomó sus actividades de gobierno e intensificó sus apariciones, rompiendo progresivamente con la imagen de líder ausente, que incluso llegó a anunciar decisiones de gobierno a través de su cuenta Twitter durante su convalecencia en La Habana. Chávez, en el poder desde 1999, "ha hecho esfuerzos por mostrarse vigoroso y activo, para hacer desaparecer los temores de que su enfermedad no le permitiría terminar un período de seis años más. Ese es un tema muy vital para el chavismo puesto que" este líder que personifica el poder ""no tiene sucesor", dijo la directora de la firma DataStrategia, Carmen Beatriz Fernández.

Además, si bien el jefe de Estado afirma que su estado de salud es "inmejorable", en algunos actos dejó ver una fragilidad emocional, llorando o elevando plegarias a Dios para que le dé salud y vida.

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