29 de julio de 2016 - 00:00

Las primeras fábricas de cemento en Mendoza

Hace 80 años dos compañías de cemento con sede en Córdoba, perseguían el mismo objetivo: ser las primeras en inaugurar en Mendoza.

A mediados de 1936 las compañías cementeras Minetti y Corcemar corrían una carrera contra reloj para poner en marcha las instalaciones que estaban construyendo en el departamento de Las Heras. No era un tema menor el que estaba en juego, ya que una ley provincial impulsada bajo el gobierno del Dr. Guillermo Cano iba a favorecer con exenciones impositivas a aquellas primeras industrias que en cada rubro se instalasen en la provincia. Por este motivo, los empresarios y sus equipos técnicos trabajaban a sol y sombra, para lograr este ansiado premio.

Los diarios de la época reflejaron las inauguraciones oficiales de ambos establecimientos industriales. Mientras que la fábrica Panquehua de la Cía. Sudamericana de Cemento Portland “Juan Minetti e Hijos” se inauguró el domingo 21 de junio de ese año, la fábrica Capdeville de la Corporación Cementera Argentina lo hizo el 9 de agosto. Lo curioso fue que los hornos de cada una entraron en funcionamiento casi en simultáneo. Esto se dio porque si bien la inauguración de Panquehua se efectuó un domingo a las 15.30, el horno de su otrora competidora se había encendido el día anterior, logrando en menos de un mes, el 14 de julio, despachar la primera bolsa del producto terminado.

Ambas inauguraciones contaron con la asistencia del gobernador Cano y de sus ministros, encabezado por el Ing. Frank Romero Day, Ministro de Industria. Participaron también autoridades civiles, militares, eclesiásticas, delegaciones de los centros de ingenieros, arquitectos y constructores y representantes de la banca, la industria y el comercio. Los actos culminaron con alocuciones de las autoridades y también de los directivos de las empresas. La prensa al otro día se hizo eco de los discursos, acompañados por una amplia cobertura fotográfica de las instalaciones industriales y de los respectivos banquetes ofrecidos. Estos acontecimientos dieron inicio a una disputa legal para acceder a los beneficios de la mencionada ley. Finalmente ambas compañías lograron su objetivo y las dos fueron amparadas por la Ley de Fomento Industrial Nº 1337 sancionada tres años después, durante la gestión de Rodolfo Corominas Segura. Tanto Minetti como Corcemar lograron la eximición de impuestos, tasas y contribuciones provinciales y municipales por un lapso de 20 años, premiando de esta forma la celeridad con que habían encarado el proyecto y ejecución de las fábricas.

La gran mayoría de las obras realizadas en Mendoza a partir de 1936 debe a estas fábricas el principal material de construcción con que fueron realizadas. De sus canteras, el Cerro de la Cal y el Cerro Blanco, se extrajo la piedra caliza que luego se transformaría en cemento mediante tecnologías que fueron cambiando a lo largo de estos 80 años. De Panquehua y de Capdeville se despachó, por tren o camiones hacia los centros de consumo, el producto que se utilizó en la vasta obra pública y privada que se realizaría en las siguientes décadas. El recuerdo de aquellos establecimientos, hoy desmantelados, pervive a través de la presencia del material en nuestro patrimonio edilicio y urbano a través de caminos, puentes, canales de riego y tantas otras obras realizadas con la producción de aquellas pioneras fábricas.

Nota: el presente artículo está basado en la tesis “Industria, Vivienda y Sociedad en  los Pueblos del Cemento, Centro – Oeste Argentino (1920-1980), defendida en 2012 en la Universidad Nacional de Tucumán.

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