Incrementar el consumo de estas frutas secas, irresistibles para muchos, combinables con dulces o salados, puede equivaler a una dieta baja en grasas pero con altos contenidos de carbohidratos. Las grasas poliinsaturados, los ácidos grasos omega 3 y el ácido alfa-linoléico específicamente, son los elementos que contienen y los artífices de sus bondades.