14 de junio de 2014 - 00:00

La provincia del tango

Los investigadores del género, Ana y Tito Gelfman, vuelven a recopilar las historias del romance entre nuestro territorio y la canción ciudadana. Están a punto de lanzar el volumen 3 de "El tango en Mendoza".

Tango: palabra contundente. Eficaz, a la par, para meter bajo un mismo marco los personajes locales que se  hicieron cargo, aquí, del género. Y esta vez, en el tercer volumen de su obra tanguera, Ana y Tito Gelfman no sólo han indagado en las viejas historias de nuestros músicos, sino también en las de nuestros bailarines.

Ya en "El tango en Mendoza volumen I y II", ambos recopilaron documentación y testimonios desde 1917 hasta nuestros días. En esta tercera entrega han procurado seguir profundizando y ampliando el gran árbol generalógico de la familia tanguera mendocina.

"Damos cuenta de la historia de Oscar del Cerro, de Oscar y, especialmente, de las mujeres, como Susy Leiva, la estrella que cantaba "Frante al mar" y que falleció a los 33 años", despliegan.

Cuando apenas era una adolescente, Susy actuó en Radio Nihuill de Mendoza. Luego de un periplo por los escenarios de Buenos Aires, conoció a su admirada Libertad Lamarque, quien le presentó en México al músico que fue decisivo en su carrera artística, Mariano Mores.

Otra de las damas que forma parte de este archivo dorado es Carmen Guzmán. también conocida como la guitarrista de las trescientas canciones.

Pero lo cierto es que, a instancias de sus averiguaciones previas, a Tito y Ana le llegan cada vez más anecdotarios de los antepasados del tango de cada rincón de la provincia.

Así, gente de La Paz, de Maipú, de Luján se acerca a El Ateneo del Tango que ellos coordinan una vez por semana en  el café cultural Vararte (Chile 1230).

En cuanto a la danza, Tito cuenta que, en los primeros tiempos, los bailarines mendocinos solían desplegar sus pasos con la vista fija en el piso. "Por entonces bailaban en suelo de ladrillo, así que tenían que mirar hacia abajo para no tropezarse". Verónica Gai fue de las pioneras en el baile social, "inauguró el baile en las plazas".

De hecho, ella creó una revista de baile orientada al género e inspiró una movida tanguera en la que se destacaron con el tiempo y en diversos escenarios las parejas Moreno-Guzmán y Cepeda-Sosa.

Yendo hacia atrás, Ana cuenta que, en los '30 y '40, cerca de la estación del ferricarril de Godoy Cruz, se juntaban a bailar el tango entre hombres.

"El tema es que las muchachas, a modo de academia, cobraban 10 centavos la pieza para el aprendiz; así que los muchachos bailaban entre sí y practicaban hasta el día del encuentro".

El libro "El tango en Mendoza volumen III" ya está en imprenta, de modo que muy pronto se podrán recorrer más de estas historias en sus páginas.

Mientras tanto, sus autores invitan a uno de los recitales que suelen llevar a cabo desde hace ya muchos años y en los que mantienen viva la llama del género que los apasiona.

Tito enel piano; Ana en la caracterización de los personajes y la voz, nos darán esta noche un paseo por "Mimí Pinsón", por la fabulosa Niní Marshall y por los tangazos que preparan como sorpresa para el público de ayer, hoy y siempre.

La ficha

Recital de Tango

Ana y Tito Gelfman

Hoy, a las 20.30

Museo de Arte Moderno (Plaza Independencia)

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