Entre 1810 y 1827 esta expresión literaria fue clave para la nueva construcción política. No obstante, las composiciones florecieron para el 25 de Mayo y fueron escasas para el 9 de Julio. El mayor poema en conmemoración de esta fecha fue del cubano Anton
La poesía en la identidad patriótica
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La poesía letrada que se conoce de 1810 hasta 1827, en el proceso de la causa independentista, no apuntó a ser meramente una expresión, sino que ayudó a plasmar y robustecer el sentido de identidad patriótica que se estaba gestando. Fue el 25 de mayo de 1810 una fecha que disparó gran cantidad de obras, no así el 9 de julio de 1816 ya que el mayor “canto” fue escrito por un cubano.
En estos y en otros detalles se centró la exposición del doctor en Letras por la Universidad de La Plata y ex presidente de la Academia Nacional de Letras Pedro Luis Barcia, en el Congreso del Bicentenario de la Independencia que se desarrolló en Tucumán en mayo pasado.
Para el editor de “La lira argentina o Colección de las piezas poéticas dadas a luz en Buenos Aires durante la guerra de su independencia”, la poesía de aquella época no sólo era una expresión. “El Sol de Mayo es algo que se impone, no sólo en la bandera visual, sino en toda la poesía, el árbol de la patria, el mes de los meses por el mes de mayo”, expuso Barcia.
Según su visión, estos textos van ayudando a la construcción política del imaginario, que fue muy importante para robustecer la idea de patria que en ese momento se estaba gestando. “Allí encontramos una poesía que, aunque no lo parezca, está comprometida porque está atada a la circunstancia del momento: tal batalla, tal encuentro, todo es motivo para escribir”, explicó el doctor en letras.
Tal como subrayó, esta poesía fue el testimonio de voces aisladas, pero que representaban a la totalidad del pueblo.
En cuanto a la difusión, se hacía a través de los periódicos, como, por ejemplo, la Gazeta. “La importancia que se daba en los periódicos no sólo residía en las noticias, sino en los partes de batalla y en los poemas que comentaban, por ejemplo, la victoria de Chacabuco. En ese sentido, Barcia lamentó que al día de hoy la poesía haya desaparecido de los matutinos.
“Bastarían dos poemas por domingo y sería un recreo”, deslizó.
Otras formas de distribución de la poesía estaban dadas por hojas volantes o por cartulinas que se pegaban en los arcos para que la gente pasara y leyera. El letrado recordó que en tres o cuatro oportunidades se editaron pequeños opúsculos y obras literarias de pequeña extensión.
“Estaban impresos sin anudar, sin coser, una página detrás de otra que reunían, por ejemplo, poesías para el 25 de Mayo que es el motivo más importante que sobrepasa al año 10 y llega hasta el 27”, remarcó.
Exiguo manojo de poemas
Para Barcia es curioso señalar que un hecho trascendental como el 9 de Julio no produjo una cantidad de poemas como se hubiese esperado.
“El repaso del rico corpus de la poesía que acompañó paso a paso el proceso de la causa independentista argentina desde el 25 de mayo de 1810 hasta 1827, en sus proyecciones hispanoamericanas, nos depara una palpable sorpresa: es muy exiguo el manojo de poemas generados por la capital declaración del Congreso de Tucumán”, expuso.
De las poesías compuestas y editadas en diversas fuentes, en el año 1816, Barcia precisó que fueron 33, y sólo la mitad de ellas aluden a la Declaración de la Independencia.
“Como en otros motivos patrióticos, las voces concertadas en torno al 9 de Julio, estricta y coetáneamente, son de tres registros: la que imita a medias la voz gauchesca; la de voz popular urbana, que cantaba en las plazas festejando los hechos notables, y la poesía engolada, de modalidad neoclásica”, detalló.
Luego de haber realizado un detallado análisis de este corpus, el letrado concluye que el mayor canto de la época fue de un extranjero. “Se llama Juramento de Independencia y es de un cubano que dirigía un diario en la Independencia (ver aparte)”, remarcó.
Según su visión, se trata de un hecho curioso y de lamentar. “Nos apena que ninguno de nuestros mayores vates neoclásicos vivos -hablo de Esteban de Luca, Juan Ramón Rojas, Juan Cruz Varela, Juan Crisóstomo Lafinur- acudió a la cita del día memorable para dejarnos su texto celebratorio. Y el resto de los poemas permanecen anónimos. Es una realidad anómala.
Pareciera que lo que no pasa en Buenos Aires, no pasa”, manifestó.
Una posible explicación que encontró Barcia es que en uese momento se había desgastado mucho la lucha por la independencia por los distintos puntos de vista y liderazgos que proliferaban.
“En la Argentina el primer entusiasmo patriótico se había debilitado por las luchas de facciones entre Buenos Aires y el Interior, esto mermó la posibilidad de salir con todo a contar lo que estaba pasando en clave de poesía”, señaló, y añadió: “La Declaración de la Independencia se alargó mucho en el tiempo, la expectativa era mucha, pero se puso un poco ríspida la situación”.
Perfil
Pedro Luis Barcia. Es doctor en Letras por la Universidad Nacional de la Plata, así como profesor en la misma universidad. También se desempeñó como investigador principal del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).
Fue presidente de la Academia Argentina de Letras. (2001 - 2013) y presidente de la Academia Nacional de Educación Miembro Correspondiente Americano de la Real Academia Española. Además participó como miembro de Número de la Academia Nacional de Educación, sillón “Nicolás Avellaneda”, así como de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
Entre sus libros figuran Prosas de Rafael Obligado (1976),
Prosas de Enrique Banchs (1983), La inédita “Colección de poesías patrióticas” (2001)
La lengua en los nuevos medios electrónicos (2007) y Léxico del mate (2007).
"Oda al veinte y cinco de mayo"
A mi ardiente clamor en este día volad genios del canto, musas corred, y el don, y el almo encanto de vuestra melodía me prodigad sin fin, así animado saludaré a mi patria enajenado. Eterna gloria sudamericano a nuestro patrio suelo, gloria eternal repítase en el cielo, en el soberbio océano; gloria eternal las avecillas canten y gratos trinos a mi par levanten. A tu esplendor tributo éste mi ensayo mes de América hermoso, tronó el tirano, el yugo ponderoso veinte y cinco de Mayo rompiose en tu presencia, y se gozaba el ciudadano, y de placer lloraba. Brillante asiento ocupas majestuoso en nuestro augusto templo, y sumiso te admiro, y te contemplo ¡oh, día poderoso! Allí la libertad reina contigo, ella te felicita en su testigo. Tú el término fijaste a mi deseo y a mi libre existencia, fuiste elegido por la independencia para justo recreo del militar, del sabio, del infante, del tierno esposo y delicada amante. Jamás el tiempo borre tu memoria ni estos gratos loores; siempre te llamen Mayo de las flores y precursor de gloria: el mal huya de ti, tiemble, se oculte y al despecho se entregue y se sepulte.
Fragmento de una obra compuesta por Juan Ramón Rojas en 1813 en un aniversario del 25 de Mayo. (Patriota y poeta argentino, fue uno de los fundadores de la Sociedad del Buen Gusto en el Teatro, el 28 de julio de 1817. Buena parte de su obra fue agrupada bajo el título de “Poesías patrias”).