6 de septiembre de 2016 - 00:00

La parte importante del "Brexit" llega ahora

Las consecuencias del referéndum británico por la salida de la UE fueron mucho menores de las anunciadas.

Las consecuencias del "Brexit" fueron mucho menores de las anunciadas por una gran cantidad de medios de comunicación, analistas y expertos (y no expertos) de la materia en general. Al final, incluso la que parecía la consecuencia más importante y quizás la única plausible en un primer momento, como fue la caída en picado de la libra esterlina, no dejó de ser algo temporal y provocado más que nada por la incertidumbre: a las pocas semanas, la moneda británica comenzaba a mostrar signos de recuperación en el mercado de divisas, y todo ello por el rápido recambio en la jefatura del gobierno de David Cameron por la exministra Theresa May.

Este ejemplo no hace más que mostrar lo que, por ahora, realmente significan los resultados de la votación: incertidumbre. Y es que lo que realmente va a provocar el "Brexit" sólo se sabrá después de las negociaciones que, durante los próximos años, van a llevar el ejecutivo liderado por Theresa May y las instituciones europeas. Y todo lo que se pueda ir especulando en el mercado acerca de los resultados y consecuencias de dichas negociaciones no dejan de ser eso, especulaciones. Lo que nos deja este contexto de incertidumbre es, obviamente, un panorama total de volatilidad, donde muchos valores, desde los mercados de forex hasta los parqués de todo el mundo, van a vivir pendientes de la evolución de este tema.

Quizás, de todas las negociaciones que se tienen que llevar a cabo entre las dos partes, una de las que más influencia puede tener en los mercados a corto plazo es la del futuro de las compañías financieras de la City de Londres, aunque ellas mismas vivan también pendientes del nuevo estatus que acompañará a las compañías británicas en Europa. Si dichas firmas financieras no pudiesen contar ya con el pasaporte europeo, probablemente muchas de ellas optarían por dejar atrás el territorio británico y comenzarían a buscar un nuevo refugio para sus cuarteles generales, un concurso que probablemente atraería a más de una ciudad europea, sedientas por la llegada de nuevas inversiones inmobiliarias y de capital.

Si nos atenemos a lo que en un principio fue afirmado desde la Unión Europea antes y después del "Brexit", lo cierto es que está bastante claro que las firmas financieras en la City deberían ir, desde ya, colocándose en la casilla de salida hacia Europa. Ni Jean-Claude Juncker, ni Angela Merkel, ni ningún otro gerifalte de la Unión está dispuesto a que el ejemplo británico se propague por el continente, y para ello deben castigar con las condiciones más duras posibles a los británicos. Y bajo esto se interpreta, claro, que si los británicos cortan el flujo libre de trabajadores tal y como han prometido una y otra vez desde los sectores probrexit, el libre flujo de capitales que ansían las compañías del sector financiero probablemente dejaría de ser una realidad para Gran Bretaña.

Por poner un ejemplo, si Madrid fuese finalmente la escogida por compañías como JP Morgan o Knight Frank para levantar su nueva sede europea, el sector inmobiliario madrileño seguro recibiría un espaldarazo considerable en su valoración, así como cualquier otro sector que pudiese tener relación alguna con la llegada de miles de empleados de la banca financiera, todos ellos con un tren de vida de clase alta.

Frente a otros centros financieros ya asentados como pueden ser París o Frankfurt, Madrid ofrece otros aspectos que pueden ser muy apreciados por compañías que buscasen un nuevo hogar: unos precios inmobiliarios mucho más asequibles que los de las dos ciudades antes nombradas, una actividad cultural y nocturna mucho más activa que la de la ciudad alemana y un clima más benigno que cualquiera de las dos anteriores, además de una conexión mucho más directa con Latinoamérica.

Como decíamos, habrá que esperar, pero lo que desde luego está claro es que hay muchos interesados en lo que pueda pasar en las negociaciones bilaterales europeo-británicas.

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