Todos nosotros debemos ubicarnos siempre en el tiempo y en el espacio; esa expresión, en el caso del tiempo, toma como eje el presente y, respecto de él, se aludirá al pasado o al futuro.
Todos nosotros debemos ubicarnos siempre en el tiempo y en el espacio; esa expresión, en el caso del tiempo, toma como eje el presente y, respecto de él, se aludirá al pasado o al futuro.
Hay en todas las lenguas una referencia al tiempo, expresada a través de adverbios temporales, pero también de locuciones de diferente índole que permiten precisar con exactitud el momento en el que se ubica el discurso. Algunas de esas formas son correctas, otras, no tanto. Veamos algunas de ellas:
HOY: El diccionario nos da dos valores: uno, puntual, "en este día, en el día presente"; otro, extendido, "actualmente, en el tiempo presente". El término proviene del latín 'hodie', vocablo que encerraba dos palabras que devinieron en una sola: el demostrativo 'hoc' y el sustantivo 'die', lo cual significaba "en este día".
El hablante no tiene conciencia de ese valor etimológico y, por ello, muchas veces, refuerza lo expresado por el adverbio con giros no siempre admitidos. Así, por ejemplo, escuchamos “a(l) día de hoy”: esta expresión es de estructura análoga al francés ‘aujourd’hui’ y se ha puesto de moda en los últimos años en el lenguaje periodístico y político-administrativo.
Se recomienda emplear en su lugar las locuciones o expresiones tradicionales ‘hasta hoy’, ‘hasta ahora’, ‘hasta este momento’, o, sencillamente, ‘hoy’, ‘en el día de hoy’, ‘hoy en día’, ‘ahora o en la actualidad’: “Hasta hoy no me ha pedido disculpas”; “Hoy, resulta difícil motivar al alumno para iniciar un nuevo tema”; “En el día de hoy, se han presentado dos propuestas diferentes”.
Hay otras locuciones que proyectan el momento actual al futuro: ‘de hoy a mañana’ da a entender que algo sucederá pronto o que está a punto de ejecutarse: “De hoy a mañana puede producirse un cambio en su actitud”.
Algo semejante ocurre con la expresión “de hoy en adelante” y “de hoy en más”. En cambio, la locución ‘hoy por hoy’ se usa para significar que algo es o sucede de cierto modo, pero que puede cambiar más adelante”: “Hoy por hoy resulta difícil saber qué inversión realizar”.
La expresión ‘por hoy’ limita la validez de un hecho o de un asunto al presente, al aquí y ahora: “Te mantiene el precio por hoy”. Y si queremos apurar a alguien o indicar que se desea que algo se desarrolle más rápidamente, usamos la expresión ‘que es para hoy’: “Vamos, joven, que es para hoy el pedido”.
AYER: El término puede ser un adverbio de tiempo, con el valor de "día que precede inmediatamente a hoy": "Ayer, le dieron de baja en la institución". Pero, además, puede ser un sustantivo, con el sentido de "tiempo pasado"; en ese caso, su plural es 'ayeres': "Empezás a hacerte viejo cuando considerás que solamente los ayeres fueron buenos".
Cuando se desea circunscribir la referencia temporal a una parte concreta del día ya pasado, se introduce la acotación del momento con las preposiciones “por”, “en” y “a”: “Ya desde ayer por la mañana quedaron habilitados los padrones”; “Lo vi muy apasionado en su discurso, ayer en la tarde” y “Festejamos el cumpleaños de Lucía ayer a la noche”.
En español clásico, también se encuentran las locuciones adverbiales “ayer tarde” y “ayer noche”, pero no se admite “ayer mañana”, quizá porque “mañana”, además de indicar una parte del día, señala una oposición significativa respecto de “ayer”. En cuanto a “ayer noche”, una expresión más sintética y equivalente es el adverbio “anoche”.
ANTEAYER: La palabra es transparente ya que significa "en el día anterior al de ayer". Puede usarse también la locución "antes de ayer", pero se prefiere, por su concisión, la forma "anteayer". Hay países como México y los centroamericanos que utilizan la variante "antier"; en España, en cambio, no se admite esta forma en la norma culta y su uso se limita al habla rural o popular. Tampoco son aceptadas las formas *"antiyer" ni *"antiayer".
MAÑANA: El vocablo proviene del latín vulgar 'maneana', adjetivo que aparecía junto al sustantivo 'hora': la locución se traducía como "hora temprana". Con la evolución de la lengua, el adjetivo desplazó a la voz 'hora', adquirió valor sustantivo de género femenino y asumió el significado de "tiempo que transcurre desde que amanece hasta mediodía". "Nos asustamos cuando, a las seis de la mañana, sonó el teléfono". También, como sustantivo masculino, tiene el valor más amplio de "tiempo futuro más o menos próximo": "El mañana se presenta incierto".
Pero, además, ‘mañana’ se presenta como adverbio de tiempo, con el significado de “día que sigue inmediatamente al de hoy”: “Mañana debo ir a esa dependencia”. También, puede ampliar su valor al de “en un tiempo venidero”: “Mañana, ellos serán profesionales”.
Se forma una serie de locuciones con ‘mañana’, tales como ‘de mañana’, para indicar “en las primeras horas del día”; ‘hasta mañana’, como fórmula de despedida entre personas que se verán al día siguiente; ‘muy de mañana’, para indicar “muy temprano, de madrugada”; ‘pasado mañana’ para señalar el día que seguirá al de mañana.
Hay un uso coloquial, con valor de interjección, que se usa para negarse alguien a hacer lo que le piden: “–¿Le pediste el aumento a tu jefe? –¡Mañana me lo va a otorgar!”.
Resulta interesante conocer el valor que toma el sustantivo en diminutivo, ‘mañanita’: puede nombrar una “prenda de vestir, de punto o tela, que cubre desde los hombros hasta la cintura y que las mujeres usan principalmente para estar sentadas en la cama”: “Recuerdo a mi madrina, dulce y frágil, sentada tejiendo, con una mañanita rosada que le daba aspecto de anciana”.
El otro uso tiene que ver con aquella canción “Estas son las mañanitas, que cantaba el rey David, hoy por ser tu cumpleaños, te las cantamos a ti”: la ‘mañanita’ es una composición musical mexicana, que se le dedica a una persona con motivo de su cumpleaños.
LA OTRA NOCHE, EL OTRO DÍA: Se admite, cuando nos queremos referir a algo que ha sucedido en una de las noches o días últimos pasados, las locuciones 'la otra noche' y 'el otro día': "La otra noche disfrutamos de un concierto inolvidable" y "Se acercaron a saludarme, el otro día, dos antiguos alumnos muy queridos". Aunque se escuchan en Mendoza las dos locuciones en plural, "las otras noches" y "los otros días", su uso no es recomendable.
Jugando un poco con refranes y expresiones temporales, dejo algunos para reflexión: “A ayer lo conocí, pero a mañana nunca lo vi”; “Ayer entró rogando y hoy entra mandando”; “En dinero o en querer, mejor que mañana, ayer”; “Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana”; “Ayer fuiste mi ilusión; hoy eres mi realidad, mañana serás mi futuro: ¡siempre serás mi esperanza!”; “El hoy es el mañana de muchas personas y el ayer de otras”.