2 de septiembre de 2014 - 00:00

La empresa Monteverdi SA construyó el nuevo edificio del IHEM

La construcción del nuevo edificio del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM) fue adjudicado a Santiago Monteverdi Construcciones Civiles, por licitación pública de la UNCuyo y Conicet. Su ejecución demandó 19 meses, siendo la característica distintiva de este edificio la utilización de elementos de aislamiento sísmico de base. Por primera vez en el país se utilizó este sistema, diseñado con la finalidad de morigerar las consecuencias de los movimientos sísmicos. Se trata de un edificio con un sistema de dispositivos de disminución de vibraciones que protege la vida humana, disminuye casi totalmente los daños de un sismo severo protegiendo la inversión y el equipamiento de alta tecnología de que el mismo dispone.

Al ser la primera vez que la empresa encaraba un edificio con estas características estructurales, su ejecución y organización requirieron una forma de conceptualizar el edificio muy diferente a la habitual, ya que los aisladores sísmicos separan mediante una interfase flexible (aislador sísmico elastómero y deslizador friccional) la estructura del edificio del suelo.
Esta tecnología, de uso frecuente en otras partes del mundo, incluido Chile, debió importarse, y sus tiempos de fabricación fueron lentos. Esto llevó a discutir con los proveedores de los sistemas de apoyo una solución que minimizara los atrasos en la obra. Así se llegó a la conclusión de que los anclajes de los apoyos en la obra de hormigón armado fueran componentes de tecnología tradicional, construidos localmente sin problemas. Además, y con el fin de permitir el avance de obra antes de la llegada de los apoyos definitivos (aislantes y deslizantes), se decidió construir un dispositivo metálico de igual geometría, que luego sería sustituido empleando la misma técnica que para el reemplazo de aisladores: levantar localmente la estructura con gatos hidráulicos, retirar el dispositivo provisional e instalar el apoyo definitivo.

Para la ejecución del edificio se contó con el apoyo del calculista, a lo que se sumó la entrega, el esfuerzo y el oficio aportado por el personal propio de Santiago Monteverdi, los profesionales a cargo y los subcontratistas.

La empresa, de larga trayectoria en el medio, lleva construidas innumerables obras de ingeniería y arquitectura en el rubro vitivinícola, entre ellas Salentein, Cap Vistalva, Séptima, Andeluna, Navarro Correas y Diamandes. A esto se suma el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) en Santa Rosa, el Campus de la Universidad Católica Argentina de reciente finalización y en la actualidad, el establecimiento Vitivinícola La Agrícola SA en San Carlos.

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