25 de julio de 2014 - 00:00

La Difunta Correa en clave de rock

El ex Alcohol Etílico, Natalio Faingold, matiza mística y rock para presentar la historia de “Deolinda Correa”, versión Oratorio Fusión.

Aquí la historia conmovedora: una mujer, con su bebé en brazos, muere en el desierto, de hambre y de sed. Pero su pequeño niño está prendido a la vida alimentándose del pecho de su madre. Cuando la poderosa muerte hace de Deolinda Correa un despojo, también la bautiza y la introduce en el mito.

La mujer, muerta aun, sigue manando leche nutricia y su hijo gracias a ese milagro sobrevive, hasta que es hallada por unos arrieros que comprenderán que podrán invocar a la “difunta Correa” para que obre cualquier milagro.

La noticia hoy es que la Difunta se encuentra con un rockero legendario: Natalio Faingold. Así es, uno de los creadores de “Lamento Boliviano”, se aventura en un Oratorio Fusión que actualiza el culto popular.

Hace tres años el reconocido músico (aquí y en el exterior) presentó "El Futre", una opera rock de tema telúrico. Con la adaptación original del jinete sin cabeza, ya Faingold desarrolló su intención de plasmar el folclore y el rock, pero tratando de buscarles "una vuelta de tuerca". 
De modo que, tejiendo sonidos ancestrales con los climas de la distorsión, dio forma a su nueva criatura: "El Oratorio de Deolinda Correa"; trabajo que trata, a través de la música, contarnos la historia de esa mujer, que en épocas muy duras que le tocó vivir luchó hasta el último momento para salvar la vida de su hijo.

En la obra participan Sandra Amaya (voz), Sebastián Rivas (guitarras), Didier Turello (batería), Germán Peña (bajo) y Samuel Aspe (guitarra acústica).
"El género es un 'oratorio fusión' porque mezcla rock y folclore -explica Faingold-. Después de haber hecho 'El Futre' se me ocurrió seguir con el proyecto y convertirlo en una trilogía de mitos y leyendas de nuestra tierra llevados al lenguaje musical, que es mi lenguaje. El tercer mito no lo tengo definido, pero ni bien termine con Deolinda, me pondré a trabajar en ello".

-¿Qué fue lo que te atrapó de la historia de la Difunta?

-Es la metáfora de un amor truncado. Un amor truncado por la violencia, eso que siempre sufrió nuestro país. Si no eran los sables, los desaparecidos, el dólar blue... peleas donde siempre salieron perdiendo los más débiles. Esta historia de la Difunta también me dejó marcado, porque representa lo que es la vida: una mamá que muere dejando amor. Además, yo no quise que quedara en el mito, en el monolito, si no que fui detrás de la persona. Por eso el concierto se llama Deolinda y no La Difunta.

Así como la música, los textos de este espectáculo fueron escritos por Faingold: “Leí algunas cosas sobre la leyenda y aunque es muy conocida, me dejé llevar más que por los datos, por lo que me despertaba la historia. No me importa el detalle sino la esencia de lo que se cuenta, y transmitir con ella mucha pasión”. En este sentido, el artista y hombre de mundo encuentra en la tierra mendocina ecos que le permiten descubrirse a sí mismo. “Me siento inspirado por las historias que se cuentan en mi tierra. Es lo que me lleva a crear hoy en día”.

Ficha

Deolinda Correa; la historia de la Difunta Correa.

Músicos: Sandra Amaya (voz), Sebastián Rivas (guitarras), Didier Turello (batería), Germán Peña (bajo), Samuel Aspe (guitarra acústica) y Natalio Faingold (piano, teclados y voz).
Día: hoy.
Hora: 21.
Lugar: Teatro Independencia (Chile y Espejo).

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