El XV Encuentro de las Naciones, de Junín, ha sido una de las grandes sorpresas de la oferta veraniega de festivales (por la calidad y variedad de los artistas que puso en su grilla), pero comenzó con algunos tropezones debidos a los problemas climáticos.
El viernes a la noche, jornada en la que estaba prevista la realización de la Fiesta de la Vendimia departamental y la presentación del grupo Destino San Javier, las condiciones climáticas obligaron a replantear las cosas.
Así que la fiesta mayor del departamento debió ser trasladada a la noche de ayer, justo cuando estaba agendada una nutrida grilla de artistas de primer nivel.
Así que los organizadores han debido hacer verdaderos malabares para hacer actuar (al cierre de esta edición aún no comenzaba el espectáculo) tanto la celebración vendimial y la elección de la Reina, con el espectáculo del plato fuerte original de la noche, el grupo mendocino más internacional de todos: los Enanitos Verdes.
Desafíos organizativos aparte, el Encuentro de las Naciones en el departamento del Este, igualmente, prevé para esta noche una grilla no menos estelar, y que sorprende por la variedad estilística de los músicos elegidos.
Por un lado, estará el folclore joven, de la mano de Los Alonsitos. Este grupo correntino encabezó (con otros como Amboé) una verdadera renovación, a fines de los 90, de esta música, que llevó a que muchos jóvenes volvieran a tenerla entre sus preferencias.
Ellos, con otros como Soledad o Los Nocheros, propiciaron un renacer comercial y artístico de los grupos dedicados a la música con raíz folclórica, aunque remozada por instrumentos y sonoridades contemporáneas.
Finalmente, el encargado de cerrar la velada será nada menos que el español José Vélez.
Dueño de una de las más extensas y exitosas trayectorias en el ámbito de la música melódica de Hispanoamérica, el cantante oriundo de Canarias cerrará el encuentro con las canciones que marcaron su carrera y que oyeron varias generaciones en estos 40 años.
Entre ellas, Procuro olvidarte, A cara o cruz, Me estoy acostumbrando, Este oficio de cantante, A ver quién dice que no y, por supuesto, dos de sus más grandes canciones: Vino griego y El bala perdida.