13 de diciembre de 2013 - 22:03

Juliana Perin: "Somos los continuadores de la historia de Perin”

Está al mando de la tradicional heladería de Mendoza, que tiene planes de expansión para la temporada 2014-2015. Asegura que seguirán compitiendo en el segmento de helados premium.

Durante 66 años la esquina de Sarmiento y Belgrano ha sido la parada obligada de los fines de semana de todos los mendocinos.
 
Allí está ubicada una de las heladerías más tradicionales de Mendoza, Perin, la cual hoy, sin dudas, constituye una de las pocas empresas exitosas familiares de la provincia, que ha permanecido durante más de seis décadas en manos de los Perin.

Juliana Perin forma parte de la tercera generación de la heladería y junto con su madre y sus hermanos, está al mando del negocio familiar.
 
Durante la entrevista aseguró que es necesario que las empresas familiares trabajen con tiempo en la transición, planteándose objetivos mediante protocolos para que estos procesos sean breves y que no se vean afectados por el fallecimiento de un integrante. Además, señaló que es necesario volver a acercarse al cliente, y para ello se necesita abrir sucursales.

-Una esquina con historia...

-Sí, toda una historia. Hace 66 años tres hermanos Atilio (mi nono), Adamo y Octavio Perin llegaron a Mendoza con un objetivo: abrir su propia heladería, un proyecto que no podían concretar en la Italia de post guerra.

Llegaron a Mendoza porque un primo de mi bisabuela Giulia se había instalado aquí en Luján y sabían que había muchas oportunidades. Mi bisabuela los alentó y partieron primero ellos. Cuando llegaron a Mendoza compraron el fondo de comercio de Belgrano y Sarmiento, donde en aquel entonces ya había una heladería, y comenzaron a explotarla con el nombre Perin.

Los hermanos siempre trabajaron en Italia en esta actividad y trajeron el "saber-hacer" a la Argentina. Trabajaba toda la familia, los tres hermanos, sus esposas e hijos. En aquel entonces los helados se hacían en cubas de bronce refrigeradas con hielo. Mis abuelos fueron pioneros en incorporar tecnología y trajeron las primeras máquinas automáticas y también introdujeron nuevos sabores. En poco tiempo, crecieron mucho en ventas y reconocimiento y trabajaba toda la familia de lunes a lunes. Para los mendocinos se convirtió en el programa del fin de semana.

-¿Cómo fue la primera transición generacional de la empresa?

-Antonietta y Atilio, mis nonos, fueron los que vieron menos probable el reinstalarse en Italia porque sus hijos, en especial mi padre, ya se habían arraigado en Argentina, ya estaba estudiando y con proyectos aquí. Y con la llegada de los nietos aun menos pensaron en volver.
Así fue que cuando se presentó la oportunidad de comprar el local comercial mi nona Antonietta insistió para que mi nono Atilio lo comprara. Mi nona dijo: "Yo sé que hoy no tengo mi casa pero el negocio y el local nos van a permitir en el futuro tenerla y concretar otros sueños".

Y así es que si bien este negocio fue fundado por tres pioneros, las mujeres de la familia estuvieron cerca y apoyando cada decisión. Cuando llegó el momento de la transición de la primera a la segunda generación, los hijos de Atilio, mi padre Giuliano Perin y Franca Perin, fueron los que continuaron en el negocio.

-En la década de los 90 cambió el negocio de los helados...

-Sí. A Giuliano y Franca les tocó atravesar una primera época muy difícil por la hiperinflación. Luego, durante la década de los 90 tuvieron que sortear el boom del helado industrial. El helado ya no solo se compraba en las heladerías sino en supermercados y en quioscos.

En esta década muchos heladeros reconvirtieron sus fábricas a un modelo de proceso continuo y más masivo. Sin embargo, los Perin quisieron seguir apostando al helado artesanal, porque era lo que identificaba la marca: la calidad. Fue muy difícil competir porque se instalaron muchas marcas y con precios muy competitivos por el tipo de productos que vendían.

-¿Cómo ingresa la tercera generación en el negocio?

-Ante el fallecimiento repentino de mi padre, y sin poder él cumplir con su meta de preparar una transición, comienzo a formar parte de la gestión del negocio a fines de 2011. En aquel momento nos sentamos con mis hermanos y realmente vimos que era importante darle continuidad a la empresa familiar.

Teníamos una marca reconocida, un producto de calidad consistente a través de los años, un equipo de trabajo profesional y muy comprometido. Y en estos dos años mis hermanos me delegaron la tarea de trabajar en la transición.

Desde setiembre de 2013, la tercera generación de la familia, los hijos de Giuliano Perin, Carlos, Gustavo y yo, nos hicimos cargo de la gestión. En lo personal, es un gran orgullo poder dar continuidad a la empresa y la marca que construyeron con tanto esfuerzo mis abuelos, y al mismo tiempo una gran responsabilidad.

-¿Qué objetivos se han planteado para el mediano plazo?

-Tenemos una visión clara de lo que queremos para la marca. Por supuesto, continuar con un helado de calidad superior y competir en el mercado de los helados premium. Nuestra estrategia de competencia es ofrecer un producto diferencial y no competir con precio.

Queremos reposicionar la marca para que sea reconocida como la de mayor calidad del mercado. Hoy estamos convencidos de tener este producto y de hecho, quien es fanático del helado es fanático de Perin. Pero también reconocemos que hay mucha gente que no conoce nuestro producto o hace mucho tiempo que no lo prueba. Para cumplir con esta meta hoy es clave la estrategia de marketing.

-¿Tienen planeado abrir nuevas sucursales?

-Por supuesto. Para poder captar nuevos clientes no sólo basta con la comunicación, también es necesario estar cerca con nuevas sucursales. Está dentro del plan estratégico de Famiglia Perin tener sucursales en el mediano plazo. Queremos una empresa exitosa comercialmente, pero también sana financieramente. Crecer implica endeudarse y esto debe hacerse de manera ordenada y planificada.

Otro problema a sortear hoy para abrir nuevas sucursales, además del tema del acceso a créditos, es encontrar locales que puedan adaptarse para un rubro como el nuestro. Hoy uno no sólo vende un producto, sino también un servicio. Necesitamos un salón amplio y agradable para que la gente pueda disfrutar del momento, y en un lugar seguro. Estamos esperando que avance un proyecto de un emprendimiento comercial dedicado al rubro gastronómico. Si se confirma será para 2015.

-¿Seguirán cerrando en invierno?

-Estamos haciendo las reformas de nuestra fábrica para poder producir mayor volumen a futuro. Este invierno cerramos más meses de los habituales porque no sólo realizamos un cambio en la estética del local, también reformamos la fábrica.
 
El próximo invierno tenemos proyectado continuar con estas reformas en el sector productivo para poder hacerle frente a este proyecto de crecimiento. Pero esperamos que ya en la temporada 2014-2015 no cerremos durante los inviernos y tengamos nuevos rubros.

-¿Qué perspectivas comerciales tiene para 2014?

-Para el 2014 esperamos crecer 10% en volumen, lo cual no es poco.

-¿Considera que usted y sus hermanos son los refundadores de la marca?

-No, no creo que seamos los refundadores de la marca. Creo que somos los continuadores de la historia de Perin, donde siempre hubo mucho trabajo, convicción y coraje.

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