Los "Jóvenes de la Revolución" egipcia lograron derrocar en 2011 a Hosni Mubarak, pero tres años después algunos están presos y otros han muerto a causa de la ola represiva que recuerda los métodos del antiguo régimen.
Los "Jóvenes de la Revolución" egipcia lograron derrocar en 2011 a Hosni Mubarak, pero tres años después algunos están presos y otros han muerto a causa de la ola represiva que recuerda los métodos del antiguo régimen.
No cabe duda de que el poder político -dirigido por los militares que el 3 de julio de 2013 derrocaron al presidente islamista Mohamed Mursi- reprimió violentamente las manifestaciones partidarias de Mursi.
Sin embargo, desde hace poco tiempo ataca también a los jóvenes liberales y laicos surgidos de la revuelta contra Mubarak cuando se oponen a sus métodos en la calle.
En Egipto hay una contrarrevolución, opina Sally Tuma, portavoz de la Coalición de la Juventud en 2011.
El "25 de febrero es atacado por una contrarrevolución: la policía y el ejército son más fuertes que nunca y las figuras de la era Mubarak han regresado", dice Tuma.
El dirigente juvenil refleja la opinión de la mayor parte de los militantes históricos de la revuelta que en 18 días, del 25 de enero al 11 de febrero, puso fin a 30 años de poder absoluto de Mubarak.
A mediados de diciembre, Ahmad Chafiq, primer ministro de Mubarak y candidato derrotado en las elecciones presidenciales de 2012, fue absuelto en un caso de corrupción y aparentemente tiene intenciones de volver a la política.
Pocos días después, la justicia condenaba a tres líderes de la "revolución" de 2011 -Ahmed Duma, Ahmed Maher y Mohamed Adel- a tres años de prisión por "manifestación ilegal".
Estas condenas no son más que uno de los numerosos reveses sufridos por los militantes de la revuelta.
A fines de 2011 se produjo la mortífera represión de las manifestaciones contra los militares que ocupaban el gobierno interino después de Mubarak, luego en 2012 los ataques durante la presidencia de Mursi y finalmente los arrestos con el regreso del ejército al poder.
Entre esos arrestos tuvo lugar la detención del destacado militante Alaa Abdel Fatah. Su tía, la escritora Ahdaf Sueif, consideró que "esos jóvenes son juzgados porque hicieron la revolución".
Sally Tuma, una psiquiatra de 35 años, habla de “un golpe de Estado”, no contra Mursi, sino “contra la revolución”.
Amr Emam, abogado defensor de los derechos humanos, explica que "el ejército tiene nuevamente todos los poderes", como sucede en Egipto, según él, desde 1954 y la llegada al poder de Gamal Abdel Naser, quien también era un militar.
"Mubarak era una fachada que fue derribada para que el poder se mantuviera. El año de presidencia de Mursi permitió redistribuir las cartas. Las personas cambian, pero la política y la estructura del Estado siguen siendo las mismas", dijo.
"Tumbar a Mubarak fue la etapa más fácil de la revolución. Falta la caída del régimen, y eso no se hará de un día para otro", opinó el militante Ahmed Naguib.
Mostafá Kandil, estudiante y gerente de un café de El Cairo, quiere hacer revivir el pasado difundiendo a sus clientes el documental "The Square", candidato al Premio Oscar, que sigue a cinco manifestantes desde el 25 de enero de 2011 hasta la destitución de Mursi.
"En 2011, nosotros no estábamos divididos como ahora: el pueblo entero pedía pan, libertad y justicia social", suspira.
Después de la proyección, el militante Ahmed Ibrahim advierte al jefe del ejército Abdel Fatah al Sisi, el nuevo hombre fuerte del país que ya no oculta su intención de presentarse a las elecciones presidenciales de 2014. "Si él no accede a las reivindicaciones de 2011, la gente volverá a la calle", sostiene.
En 2011 nació "la primera generación que decidió enfrentar a un dictador", dice Emam. "Ellos ya nunca tendrán miedo de enfrentar a otro", añade.
El desafío de reactivar el turismo
Relanzar la maltrecha economía egipcia después de tres años de inestabilidad política, atentados y violentos enfrentamientos callejeros pasa por reactivar un sector clave como el turismo. No será una tarea fácil: entre noviembre de 2012 y el mismo mes de 2013, la actividad en este sector económico se desplomó un 39%. Será responsabilidad de Hisham Zaazou, ministro de Turismo desde 2012.
Este ex banquero de 54 años resiste en su cargo a pesar del golpe de Estado militar que el pasado 3 de junio depuso a Mohamed Morsi, el primer presidente civil democráticamente elegido en la historia del país. “Egipto es un país seguro al 100%, sólo tenemos que hacer es relanzar su imagen. Y lo vamos a lograr con una intensa campaña”, dice Zaazou.
El ministro minimiza los ataques mortales que hasta hace menos de un mes han golpeado distintas ciudades del país y asegura que los choques entre policías y manifestantes en los últimos tres años jamás involucraron a turistas.