Las autoridades italianas rescataron y detuvieron a 5.800 inmigrantes y refugiados que intentaban cruzar el mar Mediterráneo durante el fin de semana, al mismo tiempo que los guardacostas libios interceptaron e hicieron retornar a un barco con 500 personas que se dirigía a Europa.
Asimismo, la Marina italiana informó a través de su cuenta de Twitter que al menos diez personas fallecieron en los barcos que fueron auxiliados entre el sábado y ayer; algunas ya estaban muertas cuando los guardacostas europeos llegaron, otros perecieron en el mar, intentando desesperadamente llegar a los buques de rescate.
La ruta del norte de África a las costas del sur de Italia es una de las más populares para los cientos de miles de africanos, árabes y asiáticos que en los últimos años intentan llegar a Europa para escapar ya no tanto de la pobreza solamente, sino de violentas guerras civiles, sangrientas dictaduras y una ola imparable de violencia sectaria y religiosa.
Además, el flujo de inmigrantes y refugiados suele aumentar para esta fecha, cuando comienza la primavera y el mejor tiempo.
Los guardacostas anunciaron haber coordinado ayer el rescate de al menos 2.152 inmigrantes.
Ocho inmigrantes fueron hallados muertos en sendos barcos y otros dos se ahogaron tratando de alcanzar a los socorristas, indicaron los guardacostas, precisando que todavía estaban en curso cuatro operaciones de rescate.
Se trata de uno de los balances de rescatados más elevados de los últimos años, si bien no representa un récord. El 12 y 13 de abril, más de 6.600 inmigrantes fueron socorridos.
Durante la sola jornada del sábado, los guardacostas italianos coordinaron el rescate de 3.690 personas a bordo de 17 embarcaciones, principalmente frente a las costas de Libia.
El sábado, una patrullera de alta mar de la Marina francesa rescató a 217 personas cerca de las costas libias, anunciaron las autoridades francesas.
Los emigrantes iban a bordo de tres embarcaciones, indicaron las autoridades, y añadieron que dos presuntos traficantes de personas habían sido capturados y “serán entregados a las autoridades italianas”.
En Italia, los guardacostas anunciaron por la noche que habían coordinado desde su cuartel general romano el rescate 3.427 pasajeros de 16 embarcaciones a lo largo de toda la jornada sabatina.
Además de la patrullera francesa, las operaciones del día movilizaron cuatro buques de los guardacostas, dos de la Marina italiana, dos mercantes, dos barcos de la policía aduanera italiana y dos remolcadores.
La Marina italiana tuiteó que su fragata “Bersagliere” socorrió a 778 emigrantes y su patrullera “Vega” a un total de 675 más.
Algunos eran esperados por la noche en la isla italiana de Lampedusa, la más cercana de las costas africanas. La mayor parte de los otros llegaron ayer a Sicilia y al sur de Italia.
Según los guardacostas italianos, la patrullera francesa "Commandant Birot" debería desembarcar sus emigrantes en un puerto de Calabria.
La patrullera comenzó a principios de semana a reforzar el dispositivo de vigilancia europeo Tritón, para afrontar el flujo de inmigrantes. La nave llevaba sobre todo material médico y sanitario.
Varios centenares de emigrantes, esencialmente africanos pero también muchos sirios, llegan a diario a las costas italianas después de ser rescatados por la Marina o los guardacostas.
El Consejo Europeo decidió el 23 de abril reforzar la presencia de la Unión Europea en el Mediterráneo, con el objetivo de evitar "nuevas pérdidas de vidas", después de que más d de 1.200inmigrantes murieran desde principio de año tras el naufragio de sus embarcaciones.
La operación Tritón, coordinada por la agencia europea encargada de la vigilancia de las fronteras (Frontex) fue lanzada en noviembre de 2014 con el objetivo de ayudar a Italia a controlar sus límites marítimos y rescatar a inmigrantes en el mar.
La Comisión Europea prolongó hasta finales de 2015 la operación, otorgándole un presupuesto de 18 millones de euros.
La UE busca el aval de las Naciones Unidas para combatir a los traficantes, tildados de “esclavistas” por el presidente del Consejo italiano, Matteo Renzi. La situación en Libia, donde dos Gobiernos y dos Parlamentos se disputan el poder, la posibilidad de una intervención resulta complicada.
Las organizaciones humanitarias reclaman por su parte una mejor acogida de los refugiados que huyen de países en guerra, y subrayan que si la comunidad internacional consigue cerrar la ruta libia, algo que está lejos de suceder, se abriría otra en otro lugar.
Las oenegés Médicos sin Fronteras (MSF) y Migrant Offshore Aid Station (MOAS) anunciaron el sábado el inicio de su propia operación de rescate, con un barco que zarpó el sábado de Malta para ponerse seis meses a disposición de los socorristas.