Unas 40.000 personas han huido de los combates en Tikrit y Samarra, indicó ayer la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que prevé una "prolongada crisis humanitaria" en Irak.
Ante el cariz que toma la situación, el gran ayatolá Ali al Sistani, la más alta autoridad chiíta del país, ha llamado a los iraquíes a tomar las armas contra el EIIL, en un país que tiene muy fresco el recuerdo de la violencia interconfesional de 2006-2007.
Desde el 10 de junio, los combatientes del EIIL lograron tomar Mosul y su provincia de Nínive, así como otras regiones, aprovechando la desbandada de las fuerzas de seguridad. Desde enero controlan Faluya, a 60 km al oeste de la capital.
El ayatolá combativo
Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Obama advirtió al gobierno de Bagdad que fue el responsable del desastre al fracasar a la hora de evitar la división entre sunitas y chiítas en el país. “Estados Unidos no se involucrará en acciones militares cuando no existe un plan político de las autoridades iraquíes que nos dé garantías de que están preparados para trabajar juntos”, dijo el presidente.
EEUU retiró sus últimas tropas de Irak en 2011, ocho años después de haber derrocado a Sadam Husein, pero Obama dijo que estaba estudiando alternativas para aumentar su apoyo a las fuerzas militares iraquíes.
Antes de las declaraciones de Obama, el secretario de Estado estadounidense John Kerry ya había instado, también ayer a los dirigentes iraquíes a unirse ante el avance de los “yihadistas”.
En este contexto, el gran ayatolá Sistani estimó que “los ciudadanos que pueden llevar armas y luchar contra los terroristas para defender su país, su pueblo y sus lugares santos deben ofrecerse como voluntarios y enrolarse en las fuerzas de seguridad para cumplir con este objetivo sagrado”.
Según él, “Irak se enfrenta a un desafío importante y a un peligro extraordinario. Los terroristas no quieren controlar algunas provincias, sino que anunciaron que quieren todas las provincias”.
Sistani es un clérigo adorado por los chiítas, aunque raramente aparece en público, y su llamado lo hizo un portavoz.
Irán, el vecino de mayoría chiíta, anunció igualmente que está dispuesto a luchar contra “el terrorismo”, aunque una ofensiva conjunta con Washington está muy lejos de realizarse.
Los insurgentes avanzaban ayer desde tres puntos hacia Bagdad tras hacerse fuertes en los territorios conquistados en el norte de Irak, prosiguiendo una ofensiva relámpago salpicada de ejecuciones sumarias, según la ONU.
El ministro de Exteriores iraquí comparó lo que le está ocurriendo al actual ejército iraquí con el “colapso” de las fuerzas armadas en 2003, cuando las tropas estadounidenses invadieron Irak.
Por su parte, el gobierno turco continuaba ayer sus contactos para liberar a 80 rehenes turcos retenidos en Irak por el EIIL.
"No quiero que mi país quede en manos de los terroristas"
Bagdad. Hisham Isa Kamel salió al amanecer de su casa, en Bagdad, para unirse al “ejército popular” de voluntarios, formado para defenderse de los “yihadistas” que se están acercando a la capital iraquí.
“Miles de voluntarios de todas las edades” hicieron lo mismo que Kamel, según el general Fadhel Abdel Saheb, quien está a cargo del centro de reclutamiento.
Kamel optó por no decirle nada a su esposa, con quien se casó hace un mes y medio. Ella no quería que él se fuera de la casa. “No se da cuenta del peligro que corre el país. Si me quedo en casa y si los demás también se quedan en casa, ¿quién va a defender nuestro honor?”, pregunta.
Desde el 10 de junio, los combatientes del Estado islámico en Irak y en Levante (EIIL), lograron tomar Mosul y su provincia de Nínive, así como otras regiones, aprovechando la desbandada de las fuerzas de seguridad. Desde enero controlan Faluya, a 60 km al oeste de la capital.
El suegro de Kamel, Hamad Kamel Husein, también se presentó en el centro de reclutamiento. Husein, de 45 años, era soldado en el ejército en la época de Sadam Husein, el presidente iraquí derrocado en 2003, tras la invasión estadounidense.
“Oí decir que los voluntarios podían ser de todas las edades, por lo cual decidí venir y participar en la guerra contra el EIIL”, cuenta.
El gran ayatolá Ali al Sistani, principal autoridad religiosa chiíta de Irak, también instó ayer a tomar las armas contra los yihadistas sunitas que conquistaron en los últimos días territorios en el norte y el este del país (ver nota principal). Según él, “Irak se enfrenta a un desafío importante y a un peligro extraordinario. La responsabilidad de plantarles cara y de luchar contra ellos incumbe a todos y no concierne a una sola confesión o a una parte”.
“El que muere al servicio de la patria, de su familia y de su honor, será considerado un mártir”, dijo en una mezquita de la ciudad santa chiíta de Kerbala.
En este contexto, Mohamed Mehdi Saleh, un oficial retirado del ejército, también se presentó en el centro de reclutamiento.
“Mi amor por mi país y mi deseo de servirlo me llevaron a ingresar en el ejército por segunda vez”, afirma. “No quiero que mi país quede en manos de los terroristas”, agrega. Para él, “Irak está en peligro”.
“Estoy listo para usar toda mi experiencia pasada” en el ejército, añade.
Por último, Anuar Riyah Yabr, un chofer de taxi de 25 años, explica que el sufrimiento provocado por la ofensiva del EIIL lo llevó a presentarse en el centro de reclutamiento.
"Quiero proteger al país. Cuando vi a las familias de desplazados sin comida ni agua, decidí ser voluntario", dice. Al preguntársele lo que piensa su familia de su decisión, contesta: "Todos me dijeron que confíe en Dios, ya que se trata de una oportunidad histórica de luchar contra los extremistas". AFP