1 de julio de 2014 - 00:00

Irak: fueron 2.000 los muertos en junio

Es el mayor número de víctimas desde 2007. Del total, 1.393 son civiles; el resto, soldados y policías. Estados Unidos minimizó el anuncio de la creación de un “califato islámico” por parte de los yihadistas, en zonas conquistadas y también en Siria.

Cerca de 2.000 personas murieron durante el mes de junio en Irak, teatro de una fulgurante ofensiva de yihadistas sunitas que proclamaron la creación de un “califato” en las zonas bajo su control en Irak y Siria, pero Estados Unidos minimizó el alcance de ese anuncio, afirmando que no significaba “nada”.

Esta cifra de muertos representa el mayor número de víctimas desde mayo de 2007, según informes del gobierno iraquí dados a conocer ayer.
Según los cómputos de los ministerios de la Salud, Interior y Defensa un total de 1.922 personas murieron en junio, entre ellas 1.393 civiles, 380 soldados y 149 policías.

El anuncio de la creación del califato, que pone en peligro la continuidad de las fronteras actuales, podría provocar la cólera de la comunidad chiíta mayoritaria en Irak y en el vecino Irán, así como reacciones alarmistas en los países occidentales y en los países árabes, considerados moderados.

En Irak, el anuncio se produce cuando las fuerzas iraquíes intentan retomar las regiones conquistadas por el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) durante una rápida ofensiva lanzada el 9 de junio.  Este grupo, que se hace llamar de ahora en más “Estado Islámico”, advirtió que todos los musulmanes del mundo tenían el “deber” de jurar lealtad a su jefe, Abu Bakr al Baghdadi, proclamado “califa”, según una grabación audio difundida en internet el domingo, primer día de Ramadán.

Reacción de Estados Unidos

Estados Unidos dijo ayer que las declaraciones de los extremistas sunitas sobre la creación de un “califato islámico” en los territorios que controlan en Irak y Siria “carecen de significado”.

“Ya hemos visto este tipo de fórmulas” empleadas por el Ejército Islámico en Irak y el Levante (EIIL), comentó la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki. “Esta declaración carece de significado para las poblaciones de Irak y Siria”, declaró. “El EIIL sólo trata de controlar a la población mediante el terror”.

La Casa Blanca dijo que la ofensiva de los radicales islamistas en Irak había supuesto “una campaña de terror con brutales actos de violencia y represión ideológica, que supone una gran amenaza para el futuro de Irak”.

“El EIIL no está luchando por un Irak más fuerte. Está luchando para destruir Irak. Y es por eso que esta administración está trabajando estrechamente con los dirigentes iraquíes para convocarlos a la unidad del país mientras combaten este peligro existencial”, dijo el portavoz John Earnest.

El califato, cuyo jefe representa el sucesor del profeta Mahoma como “emir de los creyentes” en el mundo musulmán, es un régimen que desapareció tras el desmantelamiento del Imperio Otomano.

El Estado Islámico marcó la pauta con el anuncio del califato. "Musulmanes (...) rechazad la democracia, la laicidad, el nacionalismo y el resto de basuras de Occidente. Volved a vuestra religión", apuntó su portavoz, Abu Mohamad al Adnani, en una grabación.

El ejército rodea Tikrit

Los combatientes del EIIL luchan también contra sus ex aliados de la rebelión siria y contra el régimen de este país, donde han creado en Raqa una “capital” muy organizada y controlan también una gran parte de la provincia de Deir Ezzor (este), en la frontera con Irak, y algunas partes de Alepo.

En Irak, la ofensiva de los insurgentes sunitas, que ha dejado más de mil muertos, según Naciones Unidas, y miles desplazados, cuenta con el apoyo de los ex oficiales de Saddam Hussein, de grupos salafistas y de algunas tribus.

Los yihadistas controlan sectores de la provincia de Saladino, así como Mosul, segunda ciudad de Irak, gran parte de la provincia de Nínive (norte), otros sectores de la provincia de Diyala, Kirkuk  y Al Anbar.

Para ayudar al ejército iraquí en su contraofensiva contra los insurgentes, Rusia entregó cinco aviones de combate Sukhoi, mientras que Estados Unidos envió drones y expertos militares.

Qué es un califato

Tras la muerte del profeta Mahoma en 632, sus seguidores acordaron la creación del califato, que significa sucesión en árabe, como un nuevo sistema de gobierno.

El califa es literalmente el sucesor del profeta como jefe de la nación y líder de la “umma”, comunidad de musulmanes, y tiene la potestad de aplicar la ley islámica en la tierra del Islam.

Una elección en dos etapas escogió al primer califa: los representantes de las comunidades musulmanas lo designaron antes de que su nombre se propusiera al pueblo para que le jurara lealtad.

¿Cuánto tiempo estuvo vigente el califato

Para los musulmanes más fervientes, el califato duró hasta su abolición en Turquía como consecuencia de la desaparición del Imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, se cree generalmente que el califato duró únicamente tres décadas, durante el gobierno de los primeros cuatro sucesores de Mahoma conocidos como los Cuatro Califas Bien Guiados o los Cuatro Califas Ortodoxos.

¿Existen movimientos partidarios de revivir el califato?

El Islam político aboga por la sharia (ley islámica) como un sistema de vida, incluida la política.


El fundador de los Hermanos Musulmanes, Hasan al Bana, consideraba el califato como un símbolo de la unidad islámica y su restablecimiento era el objetivo de la organización, si bien sostuvo que el califato tenía que ir precedido de un acuerdo de cooperación entre los estados musulmanes.
El Hizb ut Tahrir (Partido de la Liberación) es un grupo panislámico creado en 1953, que aboga por la unificación de los países musulmanes bajo un califato.

¿Tiene futuro un califato?

Un estado islámico podría subsistir en la coyuntura actual, “caracterizada por la debilidad del poder en Bagdad y la ausencia de una intervención extranjera”, dijo Ani.

Para mantenerse, el califa debe “acabar con los otros grupos islamistas que no le sean leales, castigar cualquier intento de insurrección popular, reforzar sus capacidades defensivas y generalizar los tribunales islámicos”, apuntó.

El cargo del premier, en juego

La ofensiva yihadista en Irak y las acusaciones de sectarismo en perjuicio de kurdos y sunitas podrían obligar al primer ministro saliente Nuri al Maliki, criticado incluso por sectores chiítas, a abandonar este cargo que ocupa desde 2006.

En su propia coalición, la Alianza para el Estado, se habla de su posible sustitución, afirmó un diplomático occidental que solicitó permanecer en el anonimato, en víspera de la reunión del parlamento que habrá de lanzar el proceso de formación de un nuevo gobierno.
"Claramente, hay conversaciones", estimó, agregando que "es un período político importante"

“Después de las elecciones, todavía tenía muchas posibilidades, pero queda claro que la degradación de la situación en el plano de la seguridad lo ha perjudicado”, estimó por su parte Hakim al Zamili, un parlamentario partidario del influyente jefe chiíta Moqtada al Sadr.

Ahora, Maliki “tiene pocas posibilidades, como consecuencia de los problemas de seguridad y los problemas con los sunitas, los sadristas y los kurdos”, añadió.

A los desacuerdos entre chiítas se suma la negativa de kurdos y sunitas de propiciar un tercer mandato de Maliki, incluso si su coalición obtuvo el primer lugar en las elecciones del 30 de abril.
A medida que los insurgentes sunitas han ido avanzando en el terreno, Maliki ha ido perdiendo apoyo.

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