Durante la Fecha FIFA y el parate de equipos europeos, el brasileño Rafinha visitaba a su amigo Arda Turan en Estambul en su descanso, cuando de pronto, una pelota interrumpió su caminata por un parque de la ciudad. A unos niños se les salió el balón hacia la vereda por donde paseaba el mediocampista del Barcelona y en su intento por devolvérselas, Rafinha la pateó y la dejó en la copa de un árbol. ¡Graciosísimo! Mirá.