El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Mendoza tuvo un aumento del 5,6% en setiembre, el más alto en lo que va de 2019. De acuerdo a los especialistas, la aceleración de la inflación está directamente relacionada con la devaluación de agosto, posterior a las PASO presidenciales. También incidió la incertidumbre económica y la especulación previa a las elecciones generales.
Los números son contundentes. Según un informe publicado por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza (DEIE), el IPC ya avanzó 37,2% en lo que va de 2019, repitiendo el mismo valor acumulado que existía en setiembre del año pasado, cuando la inflación anual terminó siendo del 53,7% en la provincia.
Si se analiza la evolución de los precios durante este año, se puede reconocer fácilmente un punto de quiebre en agosto. El 2019 arrancó con una inflación mensual para Mendoza del 2,7%, que rápidamente avanzó a 4% en febrero. A partir de entonces, el IPC desaceleró a 3,9% en marzo, 3,8% en abril, 3% en mayo, 2,6% en junio y 2,3% en julio.
Luego, en agosto, el dólar se disparó, justo un día después de que se conocieran los resultados de las elecciones presidenciales. Pese a los intentos del Gobierno por evitarlo, la devaluación se trasladó a precios, llevando al IPC de ese mes al 4,2%. Lejos de retroceder, el Índice de Precios al Consumidor siguió "absorbiendo" la suba del dólar en setiembre y avanzó el 5,6% mencionado anteriormente.
Otro dato relevante, es que la inflación acumulada de Mendoza en los últimos doce meses es del 53,7%, un dato que coincide con el IPC anual de 2018.
La suba por rubros
La mitad del aumento que tuvo del IPC durante setiembre se debe a los incrementos registrados en "alimentos y bebidas" y "atención médica y gastos para salud". Entre ambos ítems explican 2,8 puntos porcentuales del 5,6% total.
El tercer rubro de mayor incidencia fue “indumentaria” (0,8 puntos porcentuales), seguido por “transporte y comunicaciones” (0,6) y “otros bienes y servicios” (0,6). El resto de los ítems tuvo una variación relativamente baja.
El rubro que menos subió fue el de "educación" (tuvo una incidencia de 0,1 puntos porcentuales), aunque es un sector estacional, que a su debido momento trasladará a precios las subas de costos sufridas por el avance del dólar.
Detrás de los números
Las estadísticas dejan en evidencia que en setiembre se aceleró el aumento de precios, pero para entender qué fue lo que produjo esta situación, es necesario hacer un análisis más profundo. Economistas consultados por los Los Andes explicaron que la suba del dólar dólar fue la principal causa de este fenómeno, pero no la única.
"Está claro que la devaluación post PASO potenció a la inflación, pero el proceso inflacionario venía de antes. El disparador es siempre el mismo, un incremento en la oferta monetaria por encima de la demanda", explicó Daniel Garro, economista y director de Value International Group.
"En Argentina, el Gobierno emite moneda y la gente quiere cada vez menos pesos en el bolsillo. Antes de las PASO, la emisión era absorbida por las Leliq (Letras de Liquidez) a tasas irrisorias. Eso, sumado a la recesión, generaba que los precios subieran a un ritmo cada vez menor, pero no iban a poder perforar el piso del 2%", indicó.
“Ese proceso se cortó porque, en primer lugar, el Gobierno dejó de poder renovar la totalidad de Leliq. En segundo, aumentó la emisión monetaria, porque el FMI no mandó el dinero y el Estado tuvo que solventar el déficit con emisión”, continuó.
"Siempre hay que recordar que el dólar es un precio más y como estaba atrasado, tendió a reubicarse", cerró Daniel Garro.
También dejó su opinión Sebastián Laza, asesor del Ministerio de Economía de Mendoza, quien coincidió en que la suba del dólar explica en gran medida la aceleración de la inflación durante setiembre. "Es esperable que el traslado de la devaluación a precios dure al menos tres meses, por la dinámica de los salarios. Muchas paritarias se reabrieron luego de las PASO, presionando al IPC", comentó.
Lo positivo, a los ojos del economista, es que el rubro de alimentos y bebidas tuvo el mes pasado un incremento inferior al registrado en agosto. Según las estadísticas de la DEIE, ese ítem subió 5,6% en agosto y 4,4% en setiembre (ese porcentaje se tradujo en la incidencia de 1,4 puntos porcentuales). "El rubro alimenticio es siempre la punta de lanza de los incrementos. Fue el primero en reaccionar tras la devaluación de agosto y es lógico pensar que es el primero en desacelerar también", analizó Laza.
Por otro lado, el economista advirtió que parte de los aumentos se deben a movimientos especulativos por parte de los formadores de precios. "Se habla de un posible congelamiento de precios en caso de que gane Fernández, lo que lleva a que se produzcan subas anticipadas", alertó.