4 de julio de 2026 - 00:00

Ignacio Gómez Portillo: "Las empresas tienen que automatizarse y las que no lo hagan no pertenecerán al futuro"

Ignacio Gómez Portillo analizó el impacto de la IA en las compañías, el empleo y la educación. Aseguró que el principal desafío será transformar sus procesos.

Ignacio Gómez Portillo, CEO & Founder de Egg, volvió a Mendoza después de una etapa de trabajo en España junto a Telefónica. Científico de formación y emprendedor vinculado a la innovación educativa, analiza el impacto de la inteligencia artificial en las empresas, el empleo y los procesos de transformación. En esta entrevista en el Ciclo Valor Agregado de Los Andes, plantea que la IA ya no es una promesa futura, sino un cambio en marcha que obliga a repensar cómo trabajan las organizaciones.

—Algunos referentes sostienen que la inteligencia artificial es el invento más revolucionario que ha tenido la humanidad. ¿Creés que es así?

—Imaginate que creo que el mayor orgullo del ser humano es la inteligencia, es eso que nos diferenció del resto de las especies, y hoy hemos creado una tecnología que tiene el potencial de superarnos en breve. Durante mucho tiempo se habló de que esto se venía. Ya no se viene, está.

—¿Cómo hacen las empresas y las personas para adaptarse a este cambio?

—Es una gran pregunta, es la pregunta que está atravesando la humanidad en este momento. El desafío es enorme porque, históricamente, las compañías que quieren transformarse, que desean pasar de un estado a otro bien discreto, tres de cada cuatro veces fracasan. Y lo que estamos encontrando hoy es que, probablemente, casi ninguna compañía pueda no transformarse, va a tener que incorporar la IA. Así que estamos, creo que como humanidad, ante el desafío más grande que hemos atravesado posiblemente en los últimos siglos.

Ciertamente no están muy preparadas las compañías, comenzando por las personas, pero creo que el desafío más grande no está tanto en lo individual, porque ya creo que la mayoría usamos IA de alguna u otra manera, sino en las relaciones y en los procesos que llevan las compañías adelante. La IA lo que invita es automatizar tareas, automatizar procesos, y a que las personas puedan dedicarse a resolver otros problemas a través de maneras creativas.

—Por un lado las empresas buscan ser más productivas y, por otro, muchos trabajadores sienten que su puesto puede desaparecer. ¿Cómo se unifican esos dos carriles?

—La mala noticia, creo, es que las compañías van a tener que automatizarse, y las que no lo hagan posiblemente no pertenezcan al futuro, lo cual implica que, de alguna manera u otra, ese empleado que siente riesgo, ese riesgo lo tiene, independientemente de su accionar. La ventaja competitiva que tiene es poder adaptarse a este futuro, incorporar las herramientas, ayudar a la compañía a transicionar, y en ese proceso formarse en las habilidades que entendemos que en el futuro van a estar, que hay algunas que se conocen y hay otras que estamos descubriendo.

—¿El puesto junior va a desaparecer?

—Se va a resignificar. Ciertamente, hoy la crisis más grande la están viendo los junior. De hecho, ya vemos en las universidades de Estados Unidos que hay como boicots a la IA, porque salen y tienen poco empleo. Justamente, uno, cuando entraba a una compañía como junior, lo primero que hacía eran las tareas más simples, más repetitivas, que tienen que ver con adquirir experiencia. Esas son las que más fácilmente hoy la IA reemplaza.

Hay un gap ahí, un desafío para las universidades y para las propias personas, en realidad, de cómo adaptarse. Para adquirir experiencia, también podríamos decir que hagan pasantías y cosas por el estilo, pero hay que ver si las compañías realmente tienen interés en esa inversión cuando pueden hacerlo por la IA sin esa inversión.

—¿Qué otros caminos pueden aparecer para adquirir esa experiencia?

—Un inversor que tenemos nos hizo una reflexión que a mí me pareció interesante: cuando uno entra al trabajo, adquiere criterios que no te da por ahí el sistema educativo, que tiene que ver a veces con situaciones difíciles, como un jefe que te reta porque no lograste algo, o una humillación, o tener que despedir a alguien, que solo cuando lo vivís realmente y te encontrás con el cuerpo y la piel en esa situación, es que realmente entendés lo que significa, y eso es un aprendizaje.

Quizás parte del sistema educativo tenga que pensarse o repensarse en cómo puede simular esas experiencias. Pero creo que también va a haber mucho respecto al emprendedurismo, porque lo que también está haciendo la IA es bajar la barrera de entrada a poder emprender, a poder generar un proyecto, poder generar una tecnología, a poder poner a prueba los skills de uno. Y creo que emprender, de una manera u otra, te da todos los skills que el junior adquiría tradicionalmente en su primer empleo.

—Egg es conocida por la innovación. ¿Qué están haciendo hoy?

—Siempre ha sido el foco en la innovación. En realidad, la base es científica, yo soy científico. Surgió con la idea de que soy científico especializado en la cooperación, la cooperación es lo que nos da vida. Entonces, un poco la idea es: si sabemos cuáles son las condiciones que generan cooperación y eso mejora la calidad de vida, apliquémoslo en distintos ámbitos.

Comenzamos con el aprendizaje. Lo que hicimos fue específicamente lo que la ciencia sabe sobre la cooperación, lo aplicamos, creó la metodología deck, y esto lo llevamos a una tecnología que lo que permite es darle escalabilidad.

Con la llegada de la IA está haciendo para nosotros una cosa maravillosa, porque nos está permitiendo llevar la experiencia de la tecnología a otro nivel. Hoy ya la tecnología permite que todas las conversaciones que ocurren en los equipos pequeños, que son en videollamadas, donde aprenden los estudiantes o los participantes, se analizan. Lo estamos empezando a hacer en tiempo real.

¿Qué somos?

Para Ignacio Gómez Portillo, el impacto de la IA trasciende el mercado laboral y plantea un interrogante mucho más profundo sobre el lugar de las personas en el futuro.

"Creo que inevitablemente estamos empezando a atravesar una crisis de identidad profunda, porque mucho de lo que somos cuando nos preguntan quién sos es lo que hacemos, y mucho de lo que hacemos va a ser reemplazado", afirma.

El fundador de Egg sostiene que la automatización primero alcanzará las tareas intelectuales y luego las manuales, a medida que avance la robótica. "Cuando mente y cuerpo puede ser hecho por la máquina, nos urge la pregunta: ¿qué somos? ¿Para qué estamos?".

LAS MAS LEIDAS