16 de marzo de 2016 - 00:00

Iglesia francesa sacudida por escándalo de pederastia

El cardenal Barbarin se encontraba ayer en el ojo del ciclón del escándalo de pederastia que sacude a la, con la revelación de una nueva demanda judicial y el llamado del primer ministro Manuel Valls a que “asuma sus responsabilidades”.

El cardenal Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, se encontraba ayer en el ojo del ciclón del escándalo de pederastia que sacude a la Iglesia Católica de Francia, con la revelación de una nueva demanda judicial y el llamado del primer ministro Manuel Valls a que “asuma sus responsabilidades”.

La declaración de Valls, que pidió al cardenal "no sólo palabras, sino actos", acentuó la presión sobre monseñor Barbarin, una de las figuras más influyentes de la iglesia francesa, acusado por víctimas de sacerdotes pedófilos de no haber denunciado esos actos que conocía.
"Jamás cubrí el menor acto de pederastia", declaró poco después Barbarin en conferencia de prensa dada en Lourdes, donde está reunida la Conferencia Episcopal Francesa.

El cardenal respondió a Valls: “El primer ministro me pide que asuma mis responsabilidades, y yo le prometo que las asumo”, dijo, agregando que el jefe de gobierno “conoce mejor que yo las leyes de la República” y sabe que hay que “respetar la presunción de inocencia”.

Al lado de Barbarin, el arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, Georges Pontier, fue irónico al declarar: “Admiro el laicismo de nuestro país” (En Francia, la separación de la Iglesia y el Estado está inscripta en la ley).

El lunes se anunció que una nueva demanda judicial fue presentada contra el cardenal, que desde hace un mes está implicado en otra causa sobre agresiones sexuales cometidas por el sacerdote Bernard Preynat contra jóvenes scouts de Lyon entre 1986 y 1991. Peynat, que siguió en actividad hasta agosto de 2015, reconoció los hechos y fue inculpado el 27 de enero.

Pero sus víctimas presentaron también una demanda por “no denuncia” de esas agresiones contra varios jerarcas de la diócesis, entre ellos monseñor Barbarin.

Posteriormente, un hombre, víctima de otro sacerdote pederasta a principios de los años 1990, presentó a su vez demanda judicial contra Barbarin, acusándolo también de no haber hecho nada cuando fue informado de esa agresión, en 2009.

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