8 de diciembre de 2013 - 01:12

La humilde favela de Río que lleva su nombre desde 1990

“Bienvenidos a Nelson Mandela”, puede leerse sobre un retrato del fallecido líder sudafricano en la pared de una casa marcada por impactos de bala, en la entrada de una favela de la empobrecida zona norte de Río.

“Nuestra comunidad fue inaugurada el 10 de abril de 1990 cuando Mandela hacía poco había salido de prisión. Aquí más de 70% de la población es negra y por eso elegimos su nombre para homenajearlo”, contó con una gran sonrisa Denaide Alves da Fonseca, de 66 años, apodada “Tia Pretinha” (Tía Negrita).

Es una de las vecinas más veteranas de la favela. Recibió las llaves de una de las 500 casas construidas en esa época para relocalizar a los habitantes que se encontraban en zonas de riesgo en la cercana favela de Manguinhos.

“Yo vivía en una casa de pilotes sobre el río. Después de las inundaciones nos instalamos aquí”, recuerda Tia Pretinha, que fundó un grupo de percusión para el carnaval bautizado “Los batuqueros de Mandela”, porque tenía “admiración por los que lucharon por los derechos de los negros”.

“Yo soy un poco Nelson Mandela aquí. En Brasil hay racismo pero hay que olvidarse del color de la piel y seguir adelante”, añade esta líder comunitaria que hoy dirige una cooperativa de reciclaje de basura.

Jóvenes que salen de sus casas al trabajo visten la camiseta del “bloco” de carnaval, con la imagen de “Madiba”.

Hoy, la favela Nelson Mandela tiene 5.000 casas y más de 10.000 habitantes. Los servicios y los proyectos sociales tardan en llegar aún después de la “pacificación” realizada por la policía, que expulsó a los narcotraficantes, critica Rafael Motta, de 33 años, miembro de la asociación de vecinos.

Ubicada al frente de Varginha, la favela visitada por el papa Francisco en julio, la Nelson Mandela no dispone de espacios para el ocio.

“Comerciantes locales construyeron una piscina, pero cuando la policía se instaló acá cerró la piscina porque no había salvavidas. Los días de mucho calor los niños nadan en el río, que está contaminado”, comentó Motta.

En 2010, la población de la favela tenía un índice de desarrollo humano de 0,726, por detrás de Gabón (0,755). En Nelson Mandela, la esperanza media de vida es de 66 años, contra los 80 años de Gavea, uno de los barrios acomodados de la zona sur de Río, según cifras oficiales.

Mandela visitó Río de Janeiro en 1991 con su entonces esposa Winnie cuando era líder del Congreso Nacional Africano pero jamás conoció la comunidad que lleva su nombre. Volvió a Brasil en 1998, ya como presidente de Sudáfrica.

“Mi sueño era conocerlo, presentarle nuestro ‘bloco’ de carnaval”, dijo emocionada Tia Pretinha. El jueves era su cumpleaños y “por la primera vez” no lo celebró, porque coincidió con la muerte de Madiba a los 95 años de edad.

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