4 de septiembre de 2018 - 00:00

Hay que parar un poco la pelota... - Por Juan Azor

Intentando aceitar el nuevo modelo para estar versión 2018/2019, la Lepra se apoya en su trabajo defensivo para sostener los encuentros. En dos partidos disputados, el equipo terminó demasiado metido en su propio campo y aguantando a pie firme todos los centros que llovieron sobre el área del Pity Aracena. Es cierto que ante Central Córdoba lo complicaron los lanzamientos cruzados, pero el rival casi nunca tuvo comodidad a la hora de la definición. Y eso es una virtud.

En el juego aún se está en la búsqueda de un norte. En tiempos donde la intensidad gana espacio en las charlas técnicas, luce demasiado apurado a la hora de jugar el balón. Santiago Úbeda, con un sentido de la ubicación para el quite y la distribución, todavía no logra imponer sus condiciones. No debería pasar mucho antes que eso suceda. Sino, no habrá corazón que aguante tanto ida y vuelta.

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