23 de junio de 2019 - 00:00

Hacen falta líderes - Por Maxi Salgado

La actuación de Messi en la selección vuelve a reflotar el tema. Mescolatti, un ejemplo a seguir.

La actuación de la selección argentina en esta Copa América volvió a poner en el tapete el rol de Lionel Messi en el equipo nacional. Indiscutido mejor jugador del mundo, la Pulga se convierte a la mínima expresión futbolística cuando se pone la albiceleste.

Vuelve a aparecer la vieja discusión, la que será eterna y que compara a este Messi con aquel Maradona que se erigió en gran figura para llevar a la Argentina dos finales mundiales consecutivas.

Todos debemos convencernos que Messi, ese jugador que nos deslumbra con sus gambetas y sus cataratas de goles cada domingo en el fútbol español, no es ni será líder. Tiene una personalidad que nunca lo pondrá en ese rol. Ni bien, ni mal. Sólo eso.

Nunca debemos esperar que Messi se ponga el equipo al hombro o insulte a los hinchas rivales por silbar su himno como hizo Maradona en su época de esplendor. 
Messi es ídolo y estrella del equipo, que es otra cosa.

Ser líder esta en la naturaleza de cada uno y no siempre  este es la estrella. El fútbol está plagado de ejemplos de jugadores que se destacaron por su personalidad y no precisamente por sus maravillas dentro de la cancha.

Alguno vez el propio Messi dijo que el líder de la selección que integró durante más de 15 años, era Javier Mascherano porque él Jefecito era el que estaba en todos los detalles. Era el que hablaba con los dirigentes, era el que peleaba por los derechos, por los premios.

Obviamente que cuando uno consigue encontrar a esa persona que auna las dos cualidades, el trabajo es mucho más fácil y el éxito, si bien nunca está asegurado, está mucho más cerca de poder conseguirse.

“Seguiré sintiendo que Diego Maradona, fue y sera el mejor, porque tenia un extra que este chaval (Messi) no tiene; y no se lo recrimino, simplemente porque un lider de verdad se impone… se protege y protege… ¡combinación divina y necesaria! Lider se nace, no se hace”, publicó alguna vez Hernán Montenegro, aquel loco divino del básquetbol nacional que tenía una personalidad envidiable y que, como a Diego, lo llevó a tener miles de enemigos en su carrera.

Esos líderes positivos son los que todos queremos tener en nuestro equipo y los que nos inflan el pecho cuando se ponen tu camiseta.

Esta semana la selección mendocina de futsal volvió a demostrar su valía a nivel nacional y lo hizo de la mano de un fenómeno como lo es el Chelo Mescolatti, un hombre que no sólo brilla (¡Y cómo!) dentro de la cancha, sino que también lo hace fuera de ella.

Cuando uno habla con los referentes de la actualidad, no hay divergencias y todos apuntan a la positividad del hombre que brilla en Don Orione que está en el mejor momento de su carrera habiendo conseguido un título del Mundo y el argentino de Selecciones en apenas dos meses.

En aquella noche complicada en Misiones, Mescolatti se puso al hombro el equipo cuando faltaban segundos para el final y Brasil le ganaba 2 a 1 a la Argentina y armó una jugada que derivó en su gol para llevar el partido al alargue. El viernes, en las semifinales del Argentino, otra vez se puso el traje de super héroe y armó una apilada memorable (similar a la de Maradona contra los ingleses) para destrabar el partido.

Toda la tranquilidad que transmite cuando uno lo ve fuera de la cancha, la convierte en fiereza a la hora de sentirse despojado de sus éxitos.

Ojalá tengamos muchos Mescolatti más en nuestro deporte. Un tipo humilde que nunca le dice que no a aquel que le pide una foto o una nota, pero intratable allí dónde debe, en la cancha.

El es el dueño del secreto de tantas alegrías. La historia terminó con Mendoza levantando la Copa, pero si así no hubiera sido, todos los hubieramos idolatrado igual. Porque lo importante es lo que se transmite. En el deporte, como en la vida, no sólo hay que serlo, sino parecerlo. De eso, está careciendo nuestra selección argentina. la misma que nos decepciona a cada paso.

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