River Plate nunca olvidará la consagración en la Copa Sudamericana 2014, más allá del triunfo en la final ante Atlético Nacional de Colombia. Es que en el cruce de semifinales eliminó nada menos que a su eterno riva, Boca Juniors, en un ida y vuelta que tuvo de todo, con un global de 1-0 (Pisculichi) tras haber empatado sin goles en La Bombonera.
Y una de las grandes figuras de ese mano a mano fue Marcelo Barovero, el arquero de River en ese entonces, que quedó en la historia por el penal atajado a Emanuel Gigliotti apenas comenzado el juego de vuelta.
Este 27 de noviembre, a cinco años, el golero habló: "Todo lo que fue sucediendo nos fue engrandeciendo cada vez más. Y yo feliz de haber formado parte de algo increíble. Con el paso de los años y este andar de la institución, uno se siente más orgulloso todavía de haber aportado un granito en la historia de un club que cada vez es más grande", confió quien hoy defiendo los tres palos de Rayados de Monterre, en México.
En diálogo con diario Olé, el guardametas contó por qué festejó solo levantando el dedo índice de la mano derecha: "Es que quedaba todo un partido por delante. Y si Boca nos hubiera hecho un gol, se nos habría puesto difícil todo. Ese gesto fue como decir 'sirve', porque dio resultado lo que habíamos analizado. Aunque sí, en definitiva fue magnífico e inolvidable".
Marcelo Barovero, además, habló sobre su encuentro con el ex delantero de Boca en México: "A veces se hace una película, pero entre nosotros ante todo hay respeto. No había muchas cosas por hablar ni mucho tiempo".
En cuanto al famoso buzo verde y los guantes de aquel partido, Barovero aclaró que "el buzo del penal a Gigliotti lo tiene alguien del plantel, que seguro no lo regaló: lo va a tener para la eternidad. Pero los guantes sí están guardados. A esos los usé en la final de la Sudamericana y hasta ahí llegaron".