El envejecimiento de la piel es un proceso que no puede detenerse, pero en mujeres suele ser significativamente más lento que en hombres; esto se debe a diversos cambios hormonales que se dan en el organismo femenino a lo largo de su vida. Las arrugas comienzan a hacerse visibles alrededor de los 30 años, pero su formación comienza diez años antes, por lo que es clave cuidar de toxinas y malos hábitos al cutis para retrasar su aparición.