Grecia reanudó ayer unas conversaciones cruciales con sus acreedores para concretar las nuevas medidas de recortes para los dos próximos años, parte de los cuales se presentaron el mismo día en el anteproyecto de presupuestos para 2013 que prevé un sexto año de recesión.
El PBI griego sufrirá una contracción en torno al 3,8% en 2013 después de un retroceso de más del 6,5% en 2012, según las previsiones integradas en el texto del anteproyecto de presupuestos para 2013, hechas públicas por el ministerio de Finanzas.
Teniendo en cuenta la carga de los intereses a pagar por la deuda, el déficit público debería situarse en el 4,2% del PBI en 2013, frente al 6,6% esperado en 2012. Para cumplir con este objetivo, que permita al país respetar sus compromisos con sus acreedores, el anteproyecto prevé 7.800 millones de euros de ahorros presupuestarios para el año 2013.
Esto representa más de la mitad del nuevo plan de ajuste en discusión con los representantes de la llamada troika de acreedores de Grecia (Unión Europea, Banco Central Europeo y FMI) para mantener la ayuda al país. Estos reclaman que se apliquen en dos años, Grecia ha afirmado querer hacerlo en cuatro.
La troika, de vuelta a Atenas para dar su aval a este nuevo plan de ajuste, "pide clarificaciones" sobre el acuerdo logrado a duras penas por los tres partidos de la coalición gubernamental -conservador, socialista e izquierda moderada- la semana pasada, declaró el ministro de Finanzas, Yannis Stournas.