El protagonismo discursivo de las mujeres en la gala de los Grammy del domingo no consiguió que ellas pudieran desplazar a los hombres en la lista de los ganadores. En general, las chicas faltaron en múltiples nominaciones, en un año que tuvo pocos discos publicados por estrellas femeninas.
En este panorama, el ganador más destacado fue el músico hawaiano de 32 años Bruno Mars, quien se llevó a casa seis trofeos en total, incluidos los dos mayores premios: Álbum del año y Grabación del año, por su álbum 24K Magic. Los otros fueron Mejor Álbum R&B, Canción del Año, Mejor actuación R&B y Mejor canción R&B, por el megahit "That's what I like".
Que Mars haya sido el rey de la ceremonia de la edición número 60 deja en claro que los votantes de los Grammy continúan siendo tradicionalistas en la forma de reconocer las innovaciones y los géneros alternativos. Sin embargo, en el resultado final de la noche, el rap tuvo el momento de gloria que muchos esperaban, con los cinco premios otorgados a Kendrick Lamar: Mejor actuación de rap, por Humble, Mejor colaboración de rap, por la canción a dúo con Rihanna "Loyalty", Mejor canción de rap, Mejor álbum de rap y Mejor video.
Así Mars desplazó al que se creía el preferido de la gala, Jay-Z, quien a pesar de tener ocho nominaciones se fue a casa con las manos vacías.
Entre muchos ejemplos, un premio llamó la atención en esta despareja repartija: el cantautor británico Ed Sheeran era el único varón que compartía la terna Mejor actuación pop en solitario, junto con Kelly Clarkson, Kesha, Lady Gaga y Pink. Era la oportunidad ideal para que una de las artistas de la lista obtuviera un premio importante, pero ganó Ed por su canción "Shape of you", lo que para muchos significó un auténtico desaire.
Mucho ruido y pocas nueces
Como no podía ser de otra manera, la Academia de Música presentó una gala recargada de discursos contra el asalto sexual, la paridad de ingresos y los ataques de valores sociales relacionados con el racismo, la inmigración y la inclusión.
Irónicamente, a pesar de los eufóricos mensajes de las chicas, con muchas frases de los movimientos mediáticos dominantes hoy en Estados Unidos como el Time is up y el Me too, pocas consiguieron obtener un galardón.
Las más destacadas fueron Alessia Cara, quien se llevó el gramófono como Mejor artista nueva y le siguieron Karen Fairchild y Kimberly Schlapman de Little Big Town, como Mejor actuación de un dúo / Grupo country y, para colmo, cuando salieron a recibir sus estatuillas, ¡las apuraron para marcharse!
Mientras tanto, desde afuera de la ceremonia, en las redes sociales las críticas estallaban. De hecho, el hashtag #GrammysSoMale tuvo una escalada vertiginosa en Twitter, una red social que confirmó datos contundentes: más del 90.7 % de los nominados al Grammy entre 2013 y 2018 fueron hombres, solo el 9.3 % fueron mujeres.
Y un desdén remarcable fue el que le sucedió a Lorde, la única mujer nominada para el Álbum del Año, por Melodrama. No fue invitada a cantar en vivo durante la ceremonia, mientras que los demás hombres de esta terna sí lo hicieron.
Lo mejor de la noche
La apertura de la gala, con la interpretación de la amarga "XXX" de Kendrick Lamar, junto a Bono y The Edge de U2.
Causó sensación la versión de Elton John del hit de 1971, "Tiny dancer", acompañado por Miley Cyrus.
Lady Gaga, en blanco, con un piano también blanco cubierto con gigantescas alas de plumas de ángel, cantó "Joanne" y "Million reasons". En vivo ella siempre brilla.
En el tributo a Broadway, el cantante Ben Platt brilló cantando "Somewhere", del musical West Side Story de Leonard Bernstein. Sin embargo, le ganó la legendaria Patti LuPone con "Don't cry for me Argentina", de Evita de Andrew Lloyd Webber.
U2 volvió. Ellos cantaron "Get out of your own way" en una barcaza en el río Hudson con la Estatua de la Libertad como telón de fondo.