El gobierno ucraniano urgió ayer a poner fin a las protestas masivas contra su decisión de acercarse a Rusia en detrimento de un acuerdo de asociación con la Unión Europea, que desde hace días paralizan Kiev.
El gobierno ucraniano urgió ayer a poner fin a las protestas masivas contra su decisión de acercarse a Rusia en detrimento de un acuerdo de asociación con la Unión Europea, que desde hace días paralizan Kiev.
Pero los opositores daban pocas muestras de cejar su presión, dado que un centenar de manifestantes intentaron nuevamente el miércoles bloquear el acceso a la sede del gobierno, en el centro de la capital, mientras otros mantenían la ocupación y levantaban barricadas en la plaza de la Independencia, símbolo de la Revolución Naranja que aupó al poder a los proeuropeos en 2004.
“El Parlamento expresó ayer su confianza en el gobierno. Es un hecho que la oposición y nuestros socios del extranjero deben aceptar. Pido que se detenga la escalada de tensión política”, declaró el primer ministro, Mykola Azarov, al abrir la primera reunión de gabinete desde el inicio de la movilización opositora.