Con el lema de que “ninguna enemistad dura para siempre”, Irán hizo otro fuerte gesto de distensión hacia el mundo y, en especial, a Estados Unidos en el influyente foro económico de Davos.
Con el lema de que “ninguna enemistad dura para siempre”, Irán hizo otro fuerte gesto de distensión hacia el mundo y, en especial, a Estados Unidos en el influyente foro económico de Davos.
Su presidente moderado, Hassan Rohani, planteó que el país persa quiere mejorar sus relaciones con Occidente y con Norteamérica en particular. Ofreció que Washington reabra su embajada en Teherán, cerrada desde hace tres décadas. Pero el mandatario rehuyó cualquier acercamiento con Israel, cuyo gobierno volvió a poner en duda en el mismo escenario la honestidad del régimen teocrático.
En su discurso, Rohani dijo que las relaciones entre Irán y Estados Unidos ingresaron en una nueva fase en los últimos meses.
En ese marco, destacó que ambas partes se han sentado en una mesa de negociaciones junto a otras potencias mundiales para buscar un acuerdo sobre el controvertido programa nuclear de Teherán.
Hace apenas cuatro días, el régimen anunció que había frenado sus actividades atómicas en línea con el acuerdo logrado con EEUU y Europa que, a cambio, suspendieron parte de las sanciones contra los persas.