18 de julio de 2013 - 21:15

Gallinas de huevos de oro

No parece haber acuerdo en cuanto a la definición y etimología del término kitsch, pero es evidente que aquello considerado kitsch varía enormemente entre una cultura y otra. Para un cuyano puede ser toda la decoración de la ciudad de San Luis, mientras que para un individuo de otras latitudes puede serlo una prenda de vestir de animal print, un objeto cursi, excesivamente sentimental o el gato que mueve la manito.

Objetos – no siempre artísticos – de mal gusto: reproducciones de arte, imitaciones de objetos caros, enanos de jardín, el día de San Valentín. Aparentemente el término fue acuñado en el Sur de Alemania en el siglo XIX cuando hizo falta adjetivar el gusto estético de los cada vez más numerosos nuevos ricos y sus pretensiones de ascenso social. Un detalle importante: quien produce kitsch no lo hace con esa intención, a diferencia del Camp.

Tengamos en cuenta que estos desarrollos teóricos provienen de personas de países industrializados del Norte, quienes seguramente jamás caminaron por una ciudad donde toda la cartelería es en comic sans y no son testigos de la permanente escasez de recursos.

Independientemente de en qué lugar del dial se encuentren la frecuencias kitsch y camp en cada lugar, hace no mucho empezaron a popularizarse y mercantilizarse productos que antes eran consumidos por la clase trabajadora y apreciados como kitsch por unos pocos raritos auténticos.

Como ejemplo: la cumbia se volvió cheta y Tinelli, quien es un notable explicador de chistes, produjo “Todo por 2 Pesos”, que fue una forma de explicar el humor camp de Cha Cha Cha para así ampliar el número de consumidores, entre quienes se tornó muy frecuente la palabra "bizarro", proveniente de un falso amigo entre el Castellano - en el que significa valiente, generoso, lucido, espléndido - y el Inglés-Francés. En la región cuyana también se usa otra palabra que no quiero recordar.

Hoy se vende en los medios una alternativa de vida para la clase trabajadora: pertenecer al mundo de los famosos-artistas-mediáticos. Se ofrece una ilusión de vida fácil, popularidad, lujo y poco esfuerzo: “los famosos no trabajan y viven de canje y de joda”. Muchos individuos disconformes con la vida laboral aspiran a pertenecer a este grupo.

Al mismo tiempo, el rarito pasó a ser cool, entonces el éter se llenó de gente aburridísima fingiendo ser rara, con peinados raros y alguna que otra práctica sexual supuestamente rara, cuando en realidad lo único raro que hacen es vivir con sus padres hasta alcanzar algo parecido a la fama o hasta que puedan ser mantenidos por sus propios hijos.

Durante la fiebre de lo “bizarro” en su versión porteña-que-no-cruza-la-general-paz-e-imitadores, alguien descubrió a un tipo vestido ridículamente quien cantaba una canción sobre las torres gemelas. Creímos por un tiempo que era camp. También aparecieron la Tigresa del Oriente, My Conejito y otros personajes provenientes de los países sudamericanos con menor PBI per cápita.

Entre todo eso, apareció una niñita cantando folklore peruano. Lo que no sabían estos buscadores de videos de baja calidad es que en el folclore andino es muy común que canten niños y también que las canciones estén dedicadas a la cerveza y a encarar los problemas alcoholizándose violentamente.

Al no conocer de música tradicional del altiplano ni tener experiencia en música china, no identificaron influencias ni referencias para decodificar a Wendy Sulca. Les pareció ridículo que le cantase a la cerveza o a la teta de su madre y así Wendy pasó a formar parte del universo kitsch y a ser objeto de comparaciones e insultos de la peor clase.

La música y la voz de Wendy Sulca son de una calidad y originalidad pocas veces encontradas en América Latina. El estilo es folclore pero con sintetizadores, baterías electrónicas y bajos que hacen slap. Músicos de alto nivel de varias partes del mundo, conocedores de música asiática, han quedado encantados con su voz.

No hay que escuchar las canciones con las que algunos ignorantes se burlan, sino maravillas como “Huaylash”, “Carnaval”, “Siento en mi alma pena y dolor” o “Mi vida no vale nada”. Sí, es extraño que en esta última canción entone el lamento “alejarte podrás, olvidarme jamás” e inmediatamente pase a “mueve la cabeza, mueve, mueve”. Es otra cultura. ¿Decir “ella se desnuda y se desviste” es poesía de alto nivel?

Subiendo la apuesta de lo bizarro, en 2010 fue organizado el Youfest en Buenos Aires. Trajeron a Wendy Sulca junto a Delfín y la Tigresa del Oriente para un público que no quería ver folklore huayno sino un espectáculo de circo con freaks del mismo nivel que el mago sin dientes. Wendy en su candidez habrá creído que el público estaba dándole cariño. No trajeron a los ecuatorianos de My Conejito, aunque sí cantaron su hit.

Tampoco a los talentosos músicos que tocaban con Wendy Sulca: Hugo Chávez y Ángel Espinosa. El público no los reclamaría. Allí descubrimos que Delfín no era un cantautor camp, sino un cantor de protesta con mal gusto, cuyas quejas son lugares comunes contra la contaminación o la maldad.

Y en el escenario junto a desechables, cantando a coro una canción pro-Israel, una niña talentosa pero mal manejada, quien había dejado de hacer con su voz esos interesantísimos sonidos agudos que la distinguían.

Si se trataba de reunir protagonistas de videos populares de YouTube, ¿por qué no reunirla con el Tano Pasman o con Ricardo Iorio y hacerla cantar covers de Hermética?

Eso sí sería vanguardia. En el último tiempo tuvo un papel secundario en una telenovela llena de estereotipos crismorénicos, cantó con Fito Pérez, fue ícono kitsch junto a la Tigresa del Oriente en un video del hijo de Spinetta, está evaluando si canta con las Culisueltas, hizo una mala versión de una canción de Madonna, se sacó fotos con medias de red y fantasea con ser protagonista de un reality show.

Un ejemplo de superación dados sus orígenes humildes. No sería extraño que en un par de años, cuando se haya convertido en una simple mediática y esté perdiendo popularidad, sus managers que apuestan al corto plazo intenten lucrar con una supuesta bisexualidad de su parte.

Ojalá aún haya tiempo para un cambio en su rumbo y se dedique profesionalmente a lo que hace bien: cantar folclore andino.

LAS MAS LEIDAS