Fruticultura: con precios sin definir, se inicia la cosecha de ciruelas para deshidratar

Productores aseguran que existe una importante caída en volumen. El escenario internacional muestra escasos stocks, lo que podría mejorar el valor pagado por tonelada. La Provincia lanzó un fideicomiso para financiar recolección y secado.

Cuando por estas horas debería comenzar a tomar una forma algo más definida el precio-piso que pagará la industria por la ciruela fresca para deshidratar, la mayoría de los productores de Mendoza se aprestan a iniciar, en 48 horas, la recolección de la poca fruta que dejaron este año las heladas, sin precio.

Es una temporada particular porque, por un lado, la caída en la producción local  y la escasa cosecha que tuvo California en 2016, permitirían alentar la expectativa de los fruticultores mendocinos de obtener mejor retribución por su producto, a partir de un esperable repunte del precio internacional.

Pero, por otra parte, los mercados no convalidan, por ahora, valores que superen a los del año pasado, y los países que son principal destino de las exportaciones mendocinas mantienen una fuerte retracción de la demanda, y esos son factores que, por ahora, ponen techo a la esperanza

Carlos Albera, productor primario del Este de Mendoza, se prepara para iniciar la cosecha este lunes en su finca situada a 2 kilómetros de la villa cabecera de Santa Rosa.

Cultiva 9 hectáreas, que no fueron afectadas tanto como en otras zonas de la provincia. “Tenemos más o menos en 70% de un año normal”.

Frente a ello, "en Alvear, este año prácticamente no hay producción de ciruela D'Agen, San Rafael tiene muy poco (creo que no llega al 20%), y son los principales productores de ciruelas de la provincia, con más del 70% de la producción en años normales".

En el Este, "la situación es variada -precisó Albera- porque hay productores que están bien, otros más o menos, y otros que tienen muy poco".

Por otra parte, admitió que le quedó “poco menos del 20% de ciruela de la cosecha pasada” que había sido “más o menos normal, con alguna pérdida de fruta durante la cosecha por el exceso de lluvias”.

Desde la industria, Jorge Ruiz confirmó que en la mayoría de las explotaciones la cosecha comenzará el lunes o martes que viene, "salvo excepciones, de algunos productores que han vendido un poco a galpones de empaque que, como cada año, llevan algo para el mercado de consumo en fresco".

En cuanto al volumen de producción, “en el Este hay distintas opiniones, algunos considera que hay 40%, otros dicen 50%, hay fincas que están completas, otras que no tienen, entonces es muy difícil estimarlo”.

En el Sur, en tanto, es muy poco lo que quedó y allí, “la cosecha va a ser muy corta”.

Ruiz, que preside el Comité de Exportadores de Ciruelas de Mendoza (Cecim), entidad que opera bajo el paraguas de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, se esperanzó en que el pronóstico de cosecha del IDR (algo más de 10.000 toneladas secas) se acerque a la realidad, "porque son bastantes kilos que, sumados al stock del año pasado, probablemente más de 10.000 toneladas entre lo que quedó en manos de industriales y productores, haría que Argentina tuviera la posibilidad de atender medianamente sus mercados".

En el gobierno no están ajenos a este escenario. El subsecretario de Agricultura y Ganadería de Mendoza, Alfredo Aciar, reconoció que "la temporada de la ciruela de industria viene signada por el problema de las heladas, que han provocado mucho daño, sobre todo en la zona Sur de Mendoza".

De hecho, el pronóstico de cosecha que hizo el Instituto de Desarrollo Rural a fines de 2016, daba cuenta de unas 40.000 toneladas frescas, cuando el promedio histórico anda en torno a las 160.000.

“Estamos hablando de una cosecha de alrededor del 25% de lo que podría considerarse un año normal, lo que quedaría en unas 13.000 toneladas secas, que sería un volumen bastante bajo”.

No creen que falte

Por otra parte, “según se registra en las declaraciones que hacen los secaderos a la Dirección de Industria de la Provincia, tenemos cerca de 10.000 toneladas que han quedado de la temporada pasada”. Así, “entre lo que se va a cosechar y lo que quedó en stock, tenemos algo más de 20.000 toneladas hasta la próxima cosecha”, indicó el funcionario.

Frente a ello, las ventas de ciruela desecada al exterior, “según lo que dicen los exportadores este año no va a ser muy distinto al año pasado, que fue bastante flojo respecto de temporadas anteriores”, puntualizó Aciar.

En realidad, la suma de estos volúmenes equivale aproximadamente a la mitad de lo que los exportadores mendocinos han logrado colocar otros años en el exterior y, si alcanzara, sería porque "los dos principales motores de la demanda de ciruela argentina, que son Rusia y Brasil, siguen con serios inconvenientes en sus economías y están muy retraídos", apuntó el referente de los industriales, Jorge Ruiz.

Expectativa por el precio

A todo esto, el precio internacional parece no moverse. Sobre este punto, el presidente del Cecim apuntó que “la caja de 10 kilos de ciruela de calibres chicos (70-80) sigue más o menos de 20 ó 21 dólares, puesta en San Petersburgo”.

De cualquier manera, recordó que “esta próxima semana está la feria de alimentos y bebidas de Moscú, a y fin de febrero la de Dubai, que es adonde van todas las empresas chilenas, y ahí es donde se forma el precio internacional”.

Desde la Subsecretaría de Agricultura, en tanto, Alfredo Aciar se esperanzó en que, si bien la oferta de Argentina tiene escaso peso en el comercio mundial, la fuerte merma de su cosecha y la menor producción que habría tuvo California (algunos estimaron una caída de casi 60% en 2016 respecto de 2015), "el precio debería reaccionar un poco y situarse, por lo menos, en unos 24 dólares o más".

De la evolución que tengan los negocios internacionales dependerá, en definitiva, la suerte que correrán los productores primarios mendocinos.

El productor del Este Carlos Albera (que seca al sol toda su producción) adelantó que "algunos industriales están ofreciendo unos $ 3,50 o un poco más por kilo de ciruela en fresco, lo que representa 40% más del piso que se pagó la temporada pasada, cuando había arrancado en $ 2,50". Recordó que, en su caso, vendió el producto seco a un precio de "entre 12 y 15 pesos en kilo", en operaciones que se extendieron hasta octubre de 2016

Por lo pronto, “la industria no se va a mostrar dispuesta a pagar demasiado, cuando tiene que salir a comprar fruta, pero seguramente van a ir aumentando a partir de mayo, cuando empiece la demanda de los importadores de otros países”.

Acerca del precio a pagar por la ciruela en fresco este año, el industrial Jorge Ruiz estimó que sobre este mismo fin de semana quedaría más claro porque, al promediar la semana al menos, todavía había “alguna oferta de los empacadores que compran fruta para el mercado en fresco, y cuando ya desaparezcan del escenario los actores de la fruta de transporte, se podrá empezar a ver más claro el valor que se negocie por la ciruela para industrializar”.

Es que el mercado de fresco, si bien demanda muy pocos kilos de esas variedades, “paga mejor precio -porque se busca mejor calibre, una piel muy sana, una calidad de excepción- y por lo tanto genera algún ruido”.

Apoyo financiero

Desde el Gobierno, Alfredo Aciar apuntó que "los pocos productores que van a cosechar tienen expectativas de vender a buen precio, y las industrias que secan no lo están viendo de la misma manera, por lo cual probablemente haya una disconformidad por el precio de la materia prima y llegarán esos reclamos a nuestra Subsecretaría".

A raíz de esto, “vamos a salir, como hicimos el año pasado -ahora con un poco más de fuerza- a financiar estos esquemas de grupos de pequeños productores que secan y van vendiendo en el transcurso del año y pueden defender un poco mejor el precio”.

Para ello, “se inyectaron 20 millones de pesos en el Fideicomiso Agroindustrial que administra Mendoza Fiduciaria". Señaló e funcionario que "el año pasado, con ese fondo -que está destinado a toda la agroindustria- se financió la recolección y secado de ciruela a tasa cero, y este año veremos, pero será muy parecido, muy de fomento”.

Recordó que "el año pasado, fruticultores de General Alvear gestionaron el crédito a través de un proyecto asociativo que encaró la Municipalidad en base a la Sapem que han conformado (la sociedad Anónima con Capital Estatal Mayoritario)".

Destacó de esa operatoria, “primero, que iba dirigida a pequeños productores, con lo cual el beneficio se derramaba rápidamente, y segundo, que el Municipio intervino no sólo coordinando, sino garantizándola con la coparticipación municipal”.

Apuntó que “en San Rafael se replicó ese mismo esquema, pero a través de una de las cooperativas (La Línea)”.

La lógica del cinturón ajustado

El fruticultor de Santa Rosa, Carlos Albera, reflexionó que "cada vez nos apretamos más el cinturón los productores". Apuntó que "empezamos a hacer lo indispensable para mantener el monte frutal".

Puso como ejemplo que “si el año pasado echábamos 500 kilos de fertilizante por hectárea (por poner un número), este año hemos usado 250”.

Reconoce que “eso no es bajar costos, es una medida de emergencia”, y advierte que “las consecuencias de lo que uno deja de hacer un año, en materia de fertilización y mantenimiento de la plantación, se van a ver reflejadas en el rendimiento del año siguiente”.

Como consecuencia de ello, “se vienen abajo las producciones, y cuando eso ocurre se cae la rentabilidad de la finca, y cuando la explotación no es rentable se abandona”.

Ahora “viene la cosecha, y hay que tener la plata”. Reveló que, en su caso, este año va a hacer cosecha manual, aunque reconoció que “es problemático conseguir mano de obra".

Es que "la maquinaria que tenemos en la actualidad daña demasiado las plantas”. Además, “si no están bien cargadas de fruta, resulta caro”, porque la recolección mecánica "la cobran por hectárea".

Para este año, estima que cosecha manual tendrá un costo de "entre 60 y 75 centavos de peso el kilo, más o menos el 20% del valor del producto, lo que no es poco".

Los industriales-exportadores también plantean sus problemas. El presidente del Comité de Exportadores de Ciruelas de Mendoza, Jorge Ruiz, advirtió que "seguimos con algún atraso cambiario, porque la inflación del 40% de este año, el alto impacto del aumento del gas, de la energía eléctrica, no se han visto reflejados en el precio del dólar, que pasó de 14 pesos cuando salimos del cepo, hasta los 16 pesos de hoy".

A esto, se suman “los retrasos en la devolución del IVA, que es un montón de dinero (el 21% de la facturación)”.

De todos modos, reconoció  que, a pesar de la necesidad de las empresas de ajustar cada día más sus números,  “el productor necesita recibir, urgente, un precio que sea remunerativo, para poder podar y fertilizar como corresponde, para regar, en definitiva, para realizar todas las labores que necesita el cultivo, en tiempo y forma”.

Agregó que “hay quien puede hacerlo, pero hay muchos que bajan los brazos, y lo grave es que la gente empieza a cansarse cuando la empresa agrícola no da una rentabilidad razonable”.

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