20 de marzo de 2013 - 01:11

Francisco pidió servir a los pobres y cuidar el planeta

Ante 200.000 fieles, en San Pedro, el Papa ofició la misa de inicio del Pontificado. Demandó a los gobernantes ser "custodios de la creación" y el "servicio humilde" a los más débiles. Dedicó más tiempo a saludar presidentes e invitados que al oficio en s

Francisco inauguró ayer su Pontificado con una declaración de intenciones y un mensaje de advertencia a los líderes del mundo reunidos en Roma: el verdadero poder es servir a los más necesitados.

El Papa pasó casi más tiempo saludando a jefes de Estado y personalidades que oficiando la solemne misa de inicio de su papado en la plaza de San Pedro del Vaticano, a la que asistieron unas 200.000 personas, además de delegaciones oficiales, reyes, príncipes y presidentes de más de 130 países.

Tras ser investido con el palio de lana de cinco cruces rojas como pastor de la Iglesia universal, Francisco recibió el anillo del pescador, símbolo del papado como "pescador de almas" en referencia al apóstol Pedro. El flamante pontífice eligió un anillo de plata bañado en oro que representa la imagen de Pedro con las llaves del cielo.

Con estos dos gestos cargados de simbolismo, Francisco comenzó oficialmente su ministerio como sumo pontífice número 266 de la Iglesia católica, una religión que profesan 1.200 millones de personas en todo el planeta.

En su esperada homilía, que leyó en italiano, Francisco pidió a los gobernantes que sean "custodios" de la creación de Dios, que respeten el medio ambiente y que no dejen que "los signos de destrucción y de muerte" acompañen al mundo.

"El odio, la envidia, la soberbia ensucian el mundo", dijo.

Francisco, de 76 años, inicia un papado marcado por la profunda crisis de la Iglesia, sumida en diversos escándalos de corrupción. Sobre su papel como guía de los católicos, aseguró que el verdadero poder del sucesor de Pedro es el "servicio humilde" y rico en fe, especialmente dirigido a los más desfavorecidos.

Esas palabras despertaron la ovación de los fieles, que también interrumpieron la predicación para saludar el mensaje de recuerdo a su predecesor y ahora Papa emérito Benedicto XVI.

El papa del Nuevo Mundo pidió "respeto por todas las criaturas de Dios", citando a los niños, los ancianos, "quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón".

Por una vez desde su elección sorpresa el pasado miércoles, Francisco respetó el texto preparado en esta ceremonia solemne, y no improvisó como acostumbraba en las últimas ocasiones.

Vestido con una sencilla casulla sobre su sotana blanca, instó a proteger "el entorno en que vivimos", y dirigiéndose especialmente a los responsables de los ámbitos "económico, político y social", les invitó a no permitir que "los signos de destrucción y de muerte" guíen el mundo.

Antes de presidir la misa, Francisco rezó ante la tumba de San Pedro, el padre de la Iglesia, situada debajo del altar mayor de la basílica vaticana, acompañado por los patriarcas de las iglesias católicas orientales.

Las ideas fundamentales de la homilía fueron publicadas en sendos mensajes a través del perfil oficial del papa Pontifex en Twitter.

Francisco invitó tres personas a la misa. Un cartonero del Movimiento de Trabajadores Excluidos de Argentina, el director de un programa educativo y una religiosa de su familia.

Antes de la celebración litúrgica, que coincidió con la festividad de San José, recorrió en papamóvil descubierto una abarrotada plaza de San Pedro (ver pag. 3). El pontífice dio varias vueltas entre vítores y aplausos en un día primaveral y soleado en Roma.

Bajó del vehículo en una ocasión para bendecir a un enfermo. También besó a varios niños durante el paseo, en el que las campanas de la basílica repicaron en señal de júbilo.

Numerosas banderas latinoamericanas y sobre todo argentinas, colorearon el recorrido del papa. Una de ellas, por ejemplo, mostraba una imagen grande del pontífice junto al escudo de su equipo favorito de fútbol: San Lorenzo de Almagro.

A pesar de la distancia, muchos argentinos desoyeron el consejo de Francisco, que los invitó hace unos días a no viajar y guardar ese dinero para darlo a los pobres, y corrieron a tomar el primer vuelo a Roma.

Después de la misa, que duró menos de lo habitual tras unos ajustes del propio Papa, comenzó un largo pasamanos en el interior de la basílica. Francisco saludó de pie a dignatarios y representantes diplomáticos durante casi dos horas, en las que se pudo advertir su especial afinidad con los líderes de América Latina.

La primera en saludarlo fue la presidenta argentina Cristina Fernández. Francisco también charló animadamente con el ecuatoriano Rafael Correa, quien le enseñó una foto, el mexicano Enrique Peña Nieto y la brasileña Dilma Rousseff.

La canciller colombiana María Angela Holguín reveló que el papa se interesó por las negociaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC.

"Dijo que haría todo lo posible por visitar Colombia. Le dije que estábamos optimistas de que lográramos firmar la paz este año y que sería importante que él fuera a Colombia", explicó Holguín a medios locales. "Francisco dijo que sí, que lo iba a mirar y que haría todo lo posible".

El presidente paraguayo Federico Franco le regaló otro juego para tomar mate -Cristina Fernández le había regalado uno el lunes- y una imagen de la virgen de Caacupé.

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