Federico Gastón Castro vive el fútbol como un trabajo al que disfruta como a nada, pero cuando se apagan las luces del estadio, su vida es otra.
Federico Gastón Castro vive el fútbol como un trabajo al que disfruta como a nada, pero cuando se apagan las luces del estadio, su vida es otra.
"No miro fútbol; prefiero pasear con la familia o mirar series", dice el 7 bravo que tiene Independiente Rivadavia como carta para dar pelea en busca del ascenso. El delantero se convirtió en pilar fundamental de un equipo que marcha quinto en la tabla de posiciones y promete dar pelea hasta el final.
Tras la vuelta a los trabajos semanales, el delantero, nacido en agosto de 1992, se prestó una charla intensa sobre fútbol, ilusiones y la vida lejos de la cancha.
-¡Que lindo momento están pasando en el torneo!
-Muy lindo, pero no solamente ahora, sino desde que comenzó el torneo. Siempre estuvimos bien posicionados y lo mejor de todo es que lo merecemos.
-En la pretemporada perdieron dos pilares fundamentales (NdR: Alejandro Rébola y Sergio Rodríguez) y sin embargo no se notó...
-Se fueron el “Uru” y Alejandro, dos referentes en muchos aspectos, pero sin embargo los que llegaron hicieron que no se notaran esas ausencias.
-Y vos estás en un gran nivel...
-Me siento cómodo y eso es bueno para poder sostener el nivel. Agradezco la confianza de todos; esto es mérito del equipo. Pudimos reemplazar bien a los que se fueron porque el grupo es muy bueno.
-¿Cuáles son las principales virtudes de este equipo?
-Somos muy solidarios; hay mucho compromiso de parte de cada uno. Es un grupo bárbaro. Pocos planteles que compuse fueron como este. Los primeros defensores somos los delanteros y todos tratamos de facilitar el trabajo al compañero. Nuestro caballo de batalla es, sin dudas, la intensidad.
-¿Sos de preferir un libreto a la hora de jugar o te gusta más improvisar?
-Siempre tenemos las herramientas necesarias para poder enfrentar a los rivales de la mejor manera, pero después somos nosotros los que tenemos que decidir como y por donde jugar. Prefiero pensar en nosotros y no en el rival a la hora de jugar.
-Y cuando no estás entrenando o jugando, ¿qué te gusta hacer?
-Estoy con mi novia y mis hijos; nos gusta mucho salir a pasear o a tomar mates. Los nenes se aburren fácil y hay que sacarlos a dar una vuelta (risas). Mendoza es muy linda para salir a caminar.
-¿Sos consumidor de fútbol en tus ratos libres?
-La verdad es que miro muy poco; prefiero jugar a la play con mis hijos. Sino, elegimos salir a dar una vuelta. Si miro muchas series; eso si me gusta.
-Cuándo juegan a la play ¿te dejás ganar?
-¡Nunca! Siempre juego a ganar. Ahora que los chicos van creciendo es más difícil hacerlo; se han vuelto competitivos los partidos (risas).
-¿Es dura la vida del futbolista o es todo lo linda que cuando uno es chico imagina?
-Es muy linda; trabajas en lo que te gusta. Imagino que debe ser feo trabajar en algo que a uno no lo apasiona. Estoy muy contento con el fútbol. Es cierto que hay cosas que desde afuera no se ven, pero no me quejo.
-¿Si no hubieras sido futbolista?
-Antes de jugar trabaja en el puerto de Ramallo con mi viejo; supongo que hubiera seguido ahí. Estando en Defensores de Villa Ramallo jugaba y luego me iba a trabajar.
-¿Y cómo fue dar el salto a la B Nacional?
-Fue muy lindo. Estoy completamente comprometido con esto; física y mentalmente. Agradezco a quienes me dieron la oportunidad de estar donde estoy hoy en día.
-¿Costó tomar la decisión de dejar Ramallo y venir a jugar a Mendoza?
-Me costó porque allá estaba instalado. Fue difícil porque tenía que salir de mi lugar, pero con la ayuda de mi esposa, Jimena, me incliné por venir.
-¿Lees diarios o mirás noticieros?
-No mucho. Incluso tengo redes sociales pero no le presto mucha atención. Prefiero usarlas para comunicarme con mi familia y mis amigos.
-¿Cómo cocinero sos buen delantero?
-Directamente no cocino (risas), pero colaboro con las cosas de la casa; lavo platos o los seco. Somos muchos y hay que dar una mano siempre.
-¿Lloraste alguna vez en una cancha de fútbol?
-Si; de alegría y también de tristeza.
-Si tuvieras que jugar a hacer futurología, ¿cómo ves las fechas finales del torneo?
-Peleando bien arriba, con la ilusión máxima del ascenso. Sería lo más lindo. Hay que ir paso a paso.
En el Bautista Gargantini, la jornada tuvo práctica de fútbol para aquellos que no tuvieron minutos en el triunfo ante Chacarita. Dividido en dos tiempos de 30 minutos, el amistoso frente a Fundación Amigos por el Deporte (FADEP) finalizó con triunfo del Azul por 3-1.
Los goles del local fueron anotados por Matías Tissera, Ignacio Irañeta y Mauricio Asenjo. Para los dirigidos por el Lechuga Alaniz marcó Juan Moyano.
La buena noticia fue que Zules Caicedo se mostró recuperado de la molestia que lo alejó de las canchas hace unas semanas. Aquellos que actuaron frente al Funebrero, realizaron ejercicios físicos.