La hipótesis de una disidencia en la guerrilla de las FARC, opuesta al proceso de paz con el gobierno colombiano, inquieta a autoridades y analistas que constatan la ocurrencia de atentados en pleno diálogo.
La hipótesis de una disidencia en la guerrilla de las FARC, opuesta al proceso de paz con el gobierno colombiano, inquieta a autoridades y analistas que constatan la ocurrencia de atentados en pleno diálogo.
Dos ataques con explosivos -un coche-bomba el 7 de diciembre y una moto-bomba el 16 de enero, justo al cabo de una tregua unilateral de la guerrilla- provocaron la muerte de nueve personas, tres de las cuales eran civiles, y dejaron varios heridos en el sur y el oeste de Colombia.
Para las autoridades, no cabe duda de que frentes o unidades de las comunistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están detrás de esos atentados ocurridos en zonas que son sus fortines tradicionales.
Tras el segundo ataque, el presidente Juan Manuel Santos, que en noviembre de 2012 comenzó en La Habana un diálogo de paz con la guerrilla, fustigó a las FARC. "Qué forma tan irracional y contradictoria de actuar de las FARC", dijo el mandatario, al rechazar en particular la muerte de civiles.
En contraste, el presidente ha asumido las muertes de militares, luego de que excluyera completamente la posibilidad de una tregua bilateral antes de llegar a un acuerdo de paz, por considerar que un cese al fuego permitiría el fortalecimiento de la guerrilla, que cuenta con entre 7.000 y 8.000 combatientes.
Para Jorge Alberto Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto (Cerac), "los atentados demuestran que puede haber una forma de disidencia en columnas móviles de las FARC".
"Buscan enviar mensajes de firmeza a sus representantes que están negociando en Cuba, para presionarlos", dijo este experto y resaltó que "el principal riesgo que enfrenta el proceso de paz son las acciones terroristas, o sea las que afectan sin discriminación a la población civil".
Acuerdo a medias
Para entablar las conversaciones de paz, las FARC renunciaron a principios de 2012 al secuestro de civiles, una de sus fuentes de financiamiento, lo cual según Restrepo no fue bien recibido por la base guerrillera.
Sin embargo, autoridades y asociaciones civiles sostienen que las FARC aún realizan secuestros en algunas regiones del país, especialmente de empleados de la industria energética, motor de la economía colombiana.
Según Restrepo, algunos integrantes de las FARC estarían directamente en contra de la idea misma de la paz, pues pretenderían mantener negocios en el cultivo de la coca y la explotación de la minería ilegal.
Un importante fiscal colombiano calculó recientemente que en caso de firmarse un acuerdo de paz con las FARC "entre 10% y 20% de los guerrilleros se van a sumar a las bandas criminales", muchas de las cuales tienen su origen en disidencias de los grupos paramilitares de derecha que se desmovilizaron entre 2003 y 2006.