9 de mayo de 2014 - 23:21

Fantasmas y ruido de cadenas

Hubo un momento, hace más de 60 años, en que la casona estuvo desocupada y su cuidado fue confiado a una señora mayor. Entonces había pocos vecinos alrededor, y el lugar era conocido coloquialmente como "la casa de los fantasmas".

Pero había una explicación: la cuidadora tenía varios perros que de día estaban atados con cadenas y de noche eran liberados, para que deambularan por la propiedad. El ruido del metal sobre los pisos hizo suponer a algunos supersticiosos que la recorrían espectros o seres inanimados.

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