En su casa, Alberto Mario Varretti (57), en un lugar especialmente construido en el patio, cría y cuida a más de 200 canarios de distintos colores que entonan agudas melodías y ponen al descubierto su hobby que empezó hace más de 25 años. Alberto vive en uno de los barrios que forman la ciudad de San Rafael, casi en el microcentro.
Hoy comparte el cuidado de los animalitos con su esposa María Liliana Pietrelli. Sus hijos Verónica, Sebastián y Valeria, aunque no viven la pasión sí han aprendido, y lo hacen si hay necesidad, el arte de alimentarlos y protegerlos.
Varreti cuenta con entusiasmo que los canarios "tienen una vida estimada en diez u once años y los hay de muchos colores. Me animo a decir que más de 400. Los verdes son originarios de las islas Canarias pero se pueden encontrar color carmín o rojos, amarillos, blancos, etc".
Explica que de cada uno de estos colores se desprenden distintas gamas que se logran con alimentación y cruzas. "También hay color cobre y ágata", explicó. Mientras charlaba, en sus manos tenía uno de plumaje cobrizo con un brillo extraordinario.
También aclara que cuando se realizan las cruzas hay que cuidar no mezclar distintos plumajes ya que eso da como resultado un "overo", que no sirve para concursos aunque sí para canto y adorno". Esto, bromeó, lo aprendió logrando esas extrañas cruzas.
"El canario original es verde -reiteró- y nace en libertad, silvestre. Su origen es precisamente las Islas Canarias". Esta afirmación hecha por tierra un mito que existe sobre el color amarillo que presentan la mayoría de estos animalitos que adornan casas y jardines desde tiempos inmemorables.
"Esa creencia nace -explicó- porque en América del Sur el color más común es el amarillo y por ello hasta se los identifica con ese plumaje, pero ese es el resultado de un minucioso trabajo de cruzas que realizan algunas personas que se dedican a la crianza de estas aves y que fue perfeccionada en este continente".
A medida que avanza la conversación la pasión de él se traspasa a María Liliana que ha aprendido tanto de estos animalitos como su marido.
Los premios son guardados con recelo y es ella la encargada de mostrarlos. No son dinero ni tampoco trofeos de metales preciosos. Son simples tarjetas o medallas doradas y plateadas que atesoran junto a algunas copas. También es ella quien teje con lana pequeñas rueditas que ayudan a las canarias a formar sus nidos.
"Hay unas más flojitas que otras", dice María Liliana. "Algunas llenan sus nidos con plumas de su propio cuerpo, hilachas que les ponemos y si hace mucho frío les ayudamos con estas ruedas de lana", explicó mostrando el artesanal tejido también multicolor.
Cuidados simples
Ambos dan precisiones sobre la crianza y cuidados y advierten que esas especies han nacido en cautiverio por lo que les es imposible subsistir en libertad. Quien pretende liberarlos los están condenando a muerte", advierten.
"Reconocen a sus protectores y con mucho cariño se les puede enseñar a responder a un nombre como a cualquier mascota", señalaron.
La alimentación para criar canarios para competencias es especial, pero en casa sólo hace falta alpiste o una mezcla preparada especialmente para canarios. "Comen de todo pero en pequeñas cantidades. Les agrada mucho la verdura especialmente la achicoria amarga y las frutas como naranja, sandía, melón y les encanta la manzana", dicen al colocarles un trozo de melón en una jaula.
En cuanto a las condiciones ambientales sugieren mantenerlos protegidos de los fríos y para que se reproduzcan normalmente deben tener temperaturas no inferiores a los 16º y 15 a 16 horas de luz.
"Puede ser natural o artificial", aclararon y señalaron las estufas instaladas para prever esta contingencia. Aseguran que aunque los crudos inviernos sanrafaelinos son conocidos, ellos tienen preparados todos los ambientes para protegerlos.