Estados Unidos y Rusia acordaron ayer extender otras 48 horas una nueva tregua que entró en vigor en Siria esta semana y que redujo notablemente la violencia, mientras la ONU dijo que esperaba “luz verde” para entregar ayuda humanitaria en la castigada ciudad de Alepo, en el norte del país.
Sobre el terreno, en tanto, Siria vivió una segunda jornada completa sin muertos en enfrentamientos en la guerra entre el gobierno y la oposición armada desde que comenzó a regir el nuevo alto el fuego, que fue acordado por Washington y Moscú la semana pasada.
La prolongación del alto el fuego, que comenzó el lunes pasado a la noche y debía durar una semana, fue anunciada ayer por Estados Unidos pese a violaciones “de ambas partes” en conflicto y a la preocupación de Washington por la falta de entrega de asistencia a zonas sitiadas, un componente clave del acuerdo.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y su par ruso, Serguei Lavrov, convinieron durante una conversación telefónica “extender el cese de hostilidades por otras 48 horas”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Mark Tone.
Kerry y Lavrov coincidieron en que “pese a informes de violencia esporádica, el cese de hostilidades en su conjunto se está manteniendo y la violencia es significativamente inferior” que antes, agregó Toner en su conferencia de prensa diaria.
“Hemos visto violaciones de ambas partes” en conflicto, aseguró Toner poco después de que un general ruso, Víctor Poznijir, afirmara que los grupos opositores sirios eran los que habían protagonizado el mayor número de ataques y que el Ejército sirio no había respondido.
“Igual que Rusia es responsable de presionar al gobierno, a nosotros nos corresponde persuadir a la oposición moderada para que también cumpla con el cese de hostilidades”, apuntó Toner.
El portavoz estadounidense reconoció que todavía no ha habido avances en cuanto al acceso de la ayuda humanitaria a Alepo.
EEUU destruyó fábrica de armas químicas del EI
Aviones de combate de la coalición liderada por Estados Unidos destruyeron una fábrica en Irak utilizada por el grupo Estado Islámico para fabricar armas químicas, dijo el Pentágono.
El centro de producción, una compleja planta farmacéutica, probablemente producía clorina o gas mostaza, dijo el teniente general Jeffrey Harrigian, que dirige el Comando Central de la Fuerza Aérea estadounidense.
“Este es otro flagrante ejemplo del desprecio de Daesh por la ley y por las normas internacionales”, dijo por video-conferencia a los reporteros del Pentágono, usando el acrónimo árabe por EI.
El ataque tuvo lugar el lunes cerca de Mosul y fue ejecutado por aviones de combate, artillería terrestre e incluso un bombardero pesado B-52, dijo el Pentágono.
Los observadores han atribuido reiteradamente al EI el uso de armas químicas y el Pentágono confirmó que los yihadistas han desplegado productos químicos.
AFP