domingo 11 de abril de2021

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En la pareja hay modos de transitar vínculos sanos y enriquecedores. Joan Garriga nos brinda algunos consejos para lograrlo.
Sociedad

“Bailando Juntos”: el libro de Joan Garriga que nos ayuda a sanar la pareja y la familia

Ya está en Argentina y es el subsecuente a su anterior trabajo “El buen amor en la pareja”, donde se plantean tópicos como los roles, infidelidades, traumas familiares y más.

En la pareja hay modos de transitar vínculos sanos y enriquecedores. Joan Garriga nos brinda algunos consejos para lograrlo.
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El gran psicólogo, coach y constelador español, Joan Garriga, lanzó un nuevo libro que llega a nuestro país de la mano de Editorial Planeta y cuyo enfoque se mueve en torno a la pregunta ¿cómo se coordina la danza relacional en la pareja? De ahí el nombre de esta publicación “Bailando juntos, la cara oculta del amor en la pareja y la familia”.

En esta obra, Joan Garriga ilustra temas universales sobre el lado más oscuro del amor que todos, en algún momento de nuestras vidas, debemos abordar. La presencia de fantasmas del pasado, los amores desiguales, los problemas de comunicación son algunos de los tópicos que desarrolla en sus páginas a través de reflexiones conceptuales y de la exposición práctica de casos reales tratados por él mismo en sus terapias de constelaciones familiares, como un intento de traer lo invisible a lo visible, de hacer luminoso lo oscuro, y así comprender mejor lo que actúa en la cara oculta del amor.

En todo vínculo hay dinámicas de fondo, que son menos conscientes, y que al analizarlas nos ayudan a entender lo que pasa en la superficie y en el seno de la pareja, cómo somos en nuestras relaciones, pero que sobre todo nos ofrece algunas de las claves para trabajar con nosotros mismos y ganar capacidad de amor, verdad, paz y libertad.

Joan Garriga propone una forma particular de analizar nuestros vínculos.

Acerca del autor

Joan Garriga es licenciado en Psicología por la Universidad de Barcelona. En 1986 creó el Institut Gestalt de Barcelona, donde desarrolla su actividad como terapeuta y formador en constelaciones familiares, coaching sistémico, terapia Gestalt y Programación Neurolingüística. En 1999 invitó a Bert Hellinger a presentar su trabajo sistémico sobre constelaciones familiares en el Institut Gestalt de Barcelona y con el tiempo él mismo se ha convertido en uno de los principales exponentes de esta terapia en España y el mundo hispanohablante. Ha publicado artículos sobre psicoterapia en revistas especializadas y es autor de “¿Dónde están las monedas?” (2006), “Vivir en el alma” (2008), “El buen amor en la pareja” (Destino, 2013) y “La llave de la buena vida” (Destino, 2014).

En una entrevista exclusiva con Los Andes, habla tanto del libro como de los vínculos traumáticos, de las elecciones de vida y de cómo las constelaciones ayudan a entender nuestra historia.

- ¿El libro bailando Juntos, habla del reverso o la parte oculta del amor?

- Este libro subsigue a uno que se llamó El buen amor en la pareja, donde clasificaba entre 30 y 40 ítems que me parecen muy significativos para que el amor, que habitualmente se da en la pareja, se convierta en buen amor que da bienestar, expansión y nutrición.

El título de este libro es una alusión a que la pareja también es una danza compartida que con suerte trae bienestar y con menos suerte trae crispación. No siempre la danza funciona bien, y le puso el subtítulo de La Cara Oculta de la Pareja y la Familia porque generalmente lo que vemos es la manifestación de lo que les pasa a las parejas: Cómo se comunican, cómo se miran, como se hablan, como te tratan, como se atienden y cómo se desatienden. Una de mis especialidades es acompañar personas y familias. Y esta es la pregunta que me hacías, lo que hay es nuestra historia familiar, como hijos, cómo nos afecta la crianza de nuestros padres. Nada nuevo, esto ya lo sabe todo el mundo y más en Argentina.

Pero también está la “trama sistémica”, esta alma familiar que son todos los que nos precedieron. Así que a veces cuando miramos asuntos de pareja, vemos cuánto puede estar influyendo un modelo de pareja de los abuelos paternos y maternos, la presencia de una pareja anterior del padre. Todo lo que forma parte de la historia del corazón de nuestros anteriores es significativo para entender también quiénes somos nosotros y cuál es nuestra posición, estilo y manera de vincularnos.

En el libro hablo también del niño interior que puede ser amoroso, inocente o tiránico y profético, en el sentido de que aquello que ha pasado con los padres en la familia, se inscribe con mucha fuerza nuestro cuerpo e inconsciente. Luego se hace visible Cuando somos adultos en nuestra manera de relacionarnos de crear danzas de relación de pareja.

- Da la sensación de que las parejas siempre tienen crisis. Por otro lado hay otro tipo de vínculos afectivos -como el poliamor- donde sus integrantes siempre manifiestan estar muy contentos. Entonces ¿Esto se debe a que el ser humano no es monógamo por naturaleza?

- Todos necesitamos vínculos significativos, amar y ser amados, pero también mucho de esto está marcado por la sociedad y los tiempos en que vivimos. Para la mayoría la gente aún le sigue sirviendo el cauce de dos y es cierto que últimamente hay gente que se cuestiona esto y se anima a encontrar otros cauces, parejas de tres -o no serían pareja, sino cauces de amor de tres o cuatro- pero donde el contacto es claro y transparente.

No hay suficiente experiencia para dictaminar todavía qué conflictos trae o cómo funciona, que promueve, pero es cierto que en el libro también dedico una parte a hablar de sexualidad y de la dialéctica entre cultura y naturaleza. A mí me parece que la fidelidad viene con la cultura y con las tramas sociales. ¿Quién a lo largo de su vida experimentó sólo atracción o deseo por la persona que corresponde que su pareja? Yo creo que el deseo es mucho más abierto y mucho más plural. Yo creo que sería una pregunta legítima si a través del poliamor hay un camino de más libertad o de mayor realización o también tienen componentes restrictivos. Porque tampoco hay personas que digan cuán capaces son de abrirse un vínculo de profundidad.

Más allá de un entorno comunal y hedonista hay muchas más preguntas que respuestas. Yo creo que la fidelidad es un concepto cultural y no una predisposición natural, que no quiere decir que de repente tengamos que seguir nuestra naturaleza porque también la gente hace prevalecer una seguridad y un vínculo de confianza y de unilateralidad.

- ¿Por qué nos quedamos en relaciones donde no nos sentimos bien o no nos sentimos maltratados?

- Esto lo analizo desde un pensamiento muy simple, porque parecería que las personas prefieren estar donde no se sienten queridos, apreciados, bien tratados. Parece un poco loco quedarse ahí donde no nos sentimos queridos. Yo me pregunto ¿por qué tanta gente se queda? Bueno, a veces porque son años en común y hay un vínculo fuerte a pesar de que nos tratemos bien o no me trate bien. También se sabe que el maltrato hace más fuerte el vínculo, porque golpea en algún lugar donde no fuimos bien tratados en nuestra infancia: abandonos, faltas de respeto o a veces, tramas peores. De niños no nos sentimos bien tratados pero amamos profundamente a nuestros padres y ahora cuando alguien no nos trata bien, no nos agrada pero se despiertan estas células dormidas de no ser bien tratados en la infancia y creemos que amamos profundamente a la persona que no nos trata bien. Es como si lo confundamos con nuestros padres. Entonces yo creo que ahí hay que poner luz y emprender el camino de curar estas células, estás heridas infantiles y lograr un poquito de más amor hacia uno mismo, lo que implicaría alejarse de relaciones donde no nos tratan bien. A veces, Incluso, incluso hay parejas en mis grupos donde uno de los dos dice “es que no me quieren” y yo creo que eso es más una solución que un problema.

- ¿Las parejas pueden sobreponerse a todo?

Libro anterior tenía un capítulo que se llamaba “Retos existenciales en la pareja”. Una pareja que pasa por un aborto. por la pérdida de un hijo, por uan enfermedad grave de un hijo, o a veces hechos como ruina económica o la pérdida de los padres de uno de los dos, son hechos que golpean muy profundamente y que requieren la disposición de llevarlo, llorarlo y abrazarlo juntos a lo llevamos juntos. Pero a veces uno se escora en una dirección y el otro, en otro en otra direcciona nivel interno.

También muchas infidelidades son una señal que se necesitaba para emprender una ruptura que acaba siendo muy dolorosa. Algunas infidelidades son formas de contemplar desequilibrios en la pareja y otras son cosas que la vida trae. Algunas parejas también logran superar y dejarlo atrás. Es un poco complejo porque quién ha sido infiel tiene que asumirlo.

Una vez una mujer en un taller me dijo “Hace 30 años que quiero separarme” y le respondí “Yo diría que dices que quieres separarte”. Trabajando en terapia me di cuenta que esa pareja era un campo de malos tratos. Luego se separaron, al principio ella estuvo aliviada pero después entró en depresión porque, es increíble, extrañaba al maltratador con el que había peleado tanto. Hay cosas que se pueden superar y otras que no. A veces es mejor rendirse, es decir que la separación o el divorcio es un camino de crecimiento también.

- ¿Será porque idealizamos a la pareja y no tomamos conciencia de que también es una forma de aprendizaje?

- Depende también del camino de la vida, porque no es lo mismo una pareja que empieza con 40 años, que una pareja que empieza con 20. La conexión con la realidad, la gestión emocional, el autoconocimiento, la comprensión generalmente es muy distinta. Yo creo que vamos hacia la pareja un poco ciegos, mal preparados. Actualmente la educación está enfocada en lo emocional, pero todavía falta educación en los vínculos, entender quiénes somos y cómo funcionamos se convierte en un camino de aprendizaje de armar lo imperfecto en el otro, de permitir ser amados, amar nuestras imperfecciones, de dejar atrás relacionales que en realidad lo que hacen es mantener nuestras sombras muy ocultas. Hay parejas que crecen mucho y algunas crisis son formas de renovar quién soy yo para ti quién eres tú para mí y siguen avanzando, y otras parejas que para su crecimiento necesitan soltarse, o parejas que también eligen seguir juntos a sabiendas más o menos de que pagan un precio, porque la vida se detiene y el propio potencial no va a desarrollarse. Es una elección por la seguridad, por mantener un vínculo a toda costa o para ahorrarse el dolor de la separación, de abrirse camino de nuevo.

- Hay muchos escépticos en relación a las constelaciones. ¿Cómo explicarías este fenómeno desde la psicología?

- Yo mismo me considero un escéptico. Si no toco las cosas, difícilmente las creo, pero es una cuestión de experiencia y también de resultados.

Las constelaciones han tenido una eclosión geométrica y se han convertido en algo tan popular hay un cierto reproche gremial.

Es cierto también que la propia metodología tiene algo de aparentemente inexplicable, no se explica con cánones racionales al uso. Yo creo que se explicará mejor en el futuro, pero que haya cómo funciona algo ocurre ahí, que los representantes sienten los sentimientos de los representados y que no sabemos cómo ocurre, no quiere decir que no ocurra. A mí me interesan los resultados y cuánto la gente se sienta ayudado en sus conflictos, claridad para sus confusiones. A mí me parece que están fuera de duda y altamente demostrado y yo tengo informes personales y de mucha gente que habla de cómo significaron un hito, un paso significativo y un proceso de transformación. También es algo tan reciente que se necesita mucho tiempo para estudiarlo, pero que no sepamos cómo funciona no lo hace desaparecer. Entonces todo esto viene de una larga tradición de las constelaciones terapéuticas de Virginia Satir, de las esculturas y coreografías familiares a las que Bert Hellinger le dio un paso más. pero si miramos también el continente conceptual y teórico de las constelaciones es depositario de muchas ideas que están en la fenomenología, que están en la Terapia Sistémica, que están las Terapias Humanistas. Ya hay estudios que validan su eficacia en ciertos temas de salud. Es una herramienta como tantas otras.