Cada persona tiene la madre que recuerda. A partir de esa premisa, “Las hijas” propone una mirada sensible sobre los vínculos familiares, el amor, el deber y las contradicciones que aparecen cuando una madre deja de ser quien siempre fue. Tras convertirse en uno de los títulos destacados de la temporada de teatro porteña y luego de su paso por la calle Corrientes, la obra llega a Mendoza en el marco de una gira por Argentina y Uruguay.
Las funciones serán este sábado 10 de octubre a las 20 y el domingo 11 a las 19, en el Cine Teatro Plaza. Los tickets están disponibles en EntradaWeb.
La comedia dramática está protagonizada por Florencia Peña, Soledad Villamil y Pilar Gamboa, con dramaturgia de Ariadna Asturzzi y dirección de Adrián Suar, quien con esta puesta realizó su debut como director teatral. La propuesta recibió además el Premio Pinti a Mejor Drama o Comedia Dramática 2026, reconocimiento que se suma a la repercusión alcanzada desde su estreno.
Tres hermanas frente a una madre diferente
La historia tiene como protagonistas a tres hermanas que deben reunirse para afrontar una situación que ninguna sabe muy bien cómo resolver: su madre, Elena, tiene Alzheimer.
Elena fue una mujer de carácter fuerte. Jueza de profesión, también trasladó al ámbito familiar su firmeza, sus exigencias y su particular sentido de la ley. Ahora, frente al avance de la enfermedad, sus hijas tienen que decidir cómo cuidarla y qué hacer frente a una realidad que modifica los roles familiares.
Inés, interpretada por Soledad Villamil, es una reconocida tarotista que posee una inexplicable capacidad para leer el futuro. María José, a cargo de Florencia Peña, es psiquiatra forense y conoce las distintas patologías y sus posibles abordajes, pero cuando se trata de su propia madre no encuentra respuestas sencillas. Roberta, interpretada por Pilar Gamboa, es una aspirante a artista plástica que pasó por varias carreras inconclusas y sostiene un emprendimiento de catering que parece estar más impulsado por la fe que por las certezas económicas.
El encuentro entre las tres comienza como una reunión destinada a resolver qué hacer con Elena. Sin embargo, la conversación pronto las llevará hacia otro territorio: sus propios recuerdos y las diferentes experiencias que cada una tuvo con su madre.
Una pieza de teatro sobre la memoria
Uno de los ejes centrales de "Las hijas" es precisamente la memoria. Elena es una misma persona, pero su imagen cambia según quién la recuerde. Las tres hermanas construyeron distintas versiones de esa madre a partir de lo que vivieron, de aquello que recibieron y también de las heridas que quedaron abiertas.
La enfermedad obliga a las protagonistas a enfrentarse con una nueva realidad, pero también con las diferencias que existen entre ellas. Lo que parecía ser una decisión concreta sobre el cuidado de Elena se convierte así en una revisión de sus propios vínculos.
La obra transita esos conflictos desde el humor y la emoción, sin abandonar las preguntas que surgen cuando los papeles familiares empiezan a modificarse.
La puesta combina una historia familiar con situaciones de humor y momentos de mayor intensidad dramática, apoyándose en el trabajo de sus tres protagonistas. La dramaturgia de Ariadna Asturzzi construye el conflicto alrededor de una situación reconocible y universal: qué sucede cuando una familia debe empezar a cuidar a quien durante años fue quien cuidó de todos.
En ese escenario, las diferencias entre las hermanas funcionan también como distintas maneras de enfrentar la pérdida de una identidad familiar conocida.
"Me basé en la idea de que ante el dolor cada uno reacciona de maneras diferentes", explicó Villamil en una entrevista, al referirse a cómo construyó su papel. "Inés es un personaje que se refugia en el hacer y en tomar el control de la situación para no sentir el sufrimiento que le provoca la enfermedad y el vínculo tan tormentoso que mantiene con su madre. Se escapa del dolor hacia adelante, tratándolo como si fuera simplemente una cuestión práctica para evadir inconscientemente la tristeza y la angustia del deterioro".
Sobre la relación entre las tres hermanas, Villamil describió a la madre como una mujer jueza e independiente que dejó marcas profundas en cada una de ellas. Según explicó, al no haber elaborado ese vínculo, las tres continúan llevando a su madre consigo “como si aún fueran niñas”, con sus heridas infantiles a flor de piel. En ese sentido, consideró que el psicoanálisis puede ayudar a desenredar esa trama y a diferenciar a la madre real de la imagen interna, aunque en la obra las hermanas todavía no han realizado ese proceso y permanecen en una lucha constante con sus propios fantasmas.
Un punto importante de la obra es que la dirección estuvo a cargo de un debutante Adrián Suar, quien supo imprimirle al texto un "timing" especial. "La mirada externa de la dirección es imprescindible para ajustar el ensamble y precisar las zonas a las que vamos. Buscamos el timing de la comedia, que es muy específico. A veces se subestima la técnica que se necesita para hacer comedia, y la realidad es que puede ser casi más difícil que la técnica para el drama", resaltó Villamil.