Durante décadas, miles de admiradoras llegaron cada 19 de agosto a Banfield para esperar que Sandro saliera a saludarlas desde su casa. Del otro lado del paredón, sin embargo, quedaba un universo mucho menos conocido: una enorme propiedad en la que Roberto Sánchez pasó sus últimos años y donde posteriormente continuó viviendo Olga Garaventa.
La residencia está en la calle Beruti al 200 y se convirtió en un punto inseparable de la historia del cantante. Sandro vivió allí desde 1974 hasta su muerte, en enero de 2010, y en esa misma propiedad celebró en 2007 su matrimonio con Olga.
Cómo se distribuyen los 800 metros cuadrados
Una recorrida publicada cuando Olga todavía habitaba la vivienda describió unos 800 m² cubiertos distribuidos en dos plantas.
En la planta baja aparecen cocina con comedor diario, living, comedor, biblioteca y baño; arriba se encuentran tres dormitorios principales, otras dos habitaciones para huéspedes, gimnasio y dos baños.
Algunas publicaciones de diferentes años mencionaron seis plazas de garage y otras siete, por lo que el número varía según el relevamiento. La descripción más detallada de 2017 consignó capacidad para siete vehículos.
La decoración conserva numerosos elementos asociados a Sandro. La biblioteca tiene hogar a leña y estanterías con libros sobre arte, música, historia y cultura gitana, además de recuerdos familiares. Desde allí se accede a su oficina y a uno de los espacios donde trabajaba con música.
El piano bar, uno de los ambientes más particulares
Hay un sector que resume especialmente bien el estilo de la casa: el piano bar que Sandro utilizaba para recibir amigos.
Su nombre no era solamente decorativo. El ambiente contiene un piano de cola cuya estructura termina en una barra para preparar y servir bebidas. Para ingresarlo hubo que desmontar el marco completo de una ventana y reconstruirlo posteriormente.
Allí también hay sillones, hogar a leña, mesa de pool, fotografías y obras de arte. Uno de sus secretos es una puerta disimulada en la pared, comunicada con habitaciones de la casa de huéspedes.
La propiedad incluía además un extenso jardín y una gran pileta. Durante el recorrido virtual realizado en 2021 fue presentada como una “piscina olímpica”, aunque no se difundieron medidas técnicas que permitan comprobar que tenga las dimensiones reglamentarias de una piscina de competición.
La casa donde Sandro también trabajaba
La mansión no funcionaba solamente como vivienda. Dentro del predio estaba Excalibur, su estudio de grabación, y en distintos sectores registró canciones y demos que años después formarían parte de archivos inéditos.
Sandro también tenía un pequeño patio al que llamaba “El locutorio”, con una mesa, dos sillas, una imagen religiosa y una enredadera. Era uno de los lugares donde recibía periodistas sin necesidad de abrir completamente su intimidad.