El rock argentino se quedó hoy sin uno de sus pilares. A los 76 años, falleció Héctor Ricardo Soulé, poeta, compositor, guitarrista, violinista y cantante nacido en Quilmes el 15 de marzo de 1950. Figura fundamental de la cultura de nuestro país, Soulé fue el cerebro creador y principal compositor de Vox Dei, la agrupación con la que firmó páginas doradas en la historia de la música popular, entre ellas la inmortal canción Presente y el álbum conceptual La Biblia.
Su fallecimiento se produjo este viernes 2 de octubre a las 6.43 de la mañana. Su hija Vicky, también cantante, confirmó la noticia señalando que la familia lo tomó de la mano y lo acompañó hasta su último suspiro. Tres semanas atrás, el artista había anunciado un receso en sus actividades públicas por problemas de salud: "Tengo toda la fe puesta en Dios", manifestaba en ese entonces la voz fundacional del grupo, pidiendo privacidad junto a sus allegados y expresando su anhelo de que el receso fuera solo por un tiempo para retornar, si Dios así lo quería, a los escenarios donde cosechó el afecto de un público que lo siguió durante 59 años.
Para despedir al referente cuya vida transcurrió en gran parte en el sur de la Provincia de Buenos Aires, la intención de la familia es velarlo en la municipalidad de Quilmes desde hoy a las 17 hasta mañana a las 12 del mediodía.
La génesis de una obra conceptual única
Hace poco más de 55 años, Vox Dei —integrado por Soulé, Willy Quiroga, Juan Carlos Godoy y Rubén Basoalto— se embarcó en una empresa artística que sobresalió por su osadía y calidad. En un contexto social complejo bajo una dictadura militar y con una Iglesia de fuerte influencia, concibieron La Biblia, la primera ópera rock argentina.
La inquietud surgió a fines de 1969. Quiroga recordó que, durante un viaje en colectivo, Ricardo le anticipó que tenía una propuesta "demasiado loca": cantar las Sagradas Escrituras. Tras un año y medio de trabajo previo, largos ensayos en casas particulares con un grabador Geloso y más de 150 horas de grabación en los estudios TNT —junto al trabajo de orquestación de Roberto Lar en Phonal—, la obra conceptual cobró vida. En sus páginas sonoras se incluyeron piezas célebres como Génesis, Las guerras y Libros sapienciales.
Vox Dei durante la gran repercusión que tuvo en 1971 "La Biblia", su segundo disco.
El lanzamiento del icónico vinilo doble se ubica en torno al 15 de marzo de 1971 —con algunas versiones que señalan abril, en coincidencia con la Semana Santa— bajo el sello Disc Jockey. Ante las inquietudes sobre posibles polémicas, la banda se reunió en el Arzobispado con monseñor Giacelli. El apoyo eclesial fue inmediato; el religioso le expresó a Soulé: "A mí me hubiera costado tres horas explicar qué es Dios y vos, apenas con un silogismo, lo conseguiste", refiriéndose a los versos iniciales de la obra: "Cuando todo era Nada, era nada el principio. Él era el Principio y de la Nada hizo luz".
Sobre la perspectiva humana con la que abordó la figura central del álbum, Soulé explicaba en su momento a la revista Pelo: "En la interpretación que hice de los textos a Jesucristo lo hago hablar como el hijo del hombre. Me da bronca que a Jesús lo hayan encarado como algo sobrenatural. Simplemente era magnífico como hombre".
Una vida guiada por la fe y el arte sin disfraces
A diferencia de los estereotipos vinculados al ámbito musical, Ricardo Soulé siempre mantuvo un perfil terrenal y reflexivo. "La famosa frase 'sexo, droga & rocanrol' no se llevaba bien con nosotros, que hablábamos de eternidad, de verdad, de amor, de Dios. Son palabras muy contrapuestas: proponíamos la vida, no la muerte", sostenía al evocar la propuesta ética de su discografía, iniciada a finales de la década de 1960.
Esa coherencia se manifestaba también en su cotidianeidad. Tiempo atrás, en una charla en el bar La Perla del Once, adonde llegó en tren y subte junto a su esposa y madre de sus cinco hijos, reflexionaba sobre la trascendencia y la percepción del trabajo artístico en la región: "Hay muchísimas razones, a mí se me ocurren algunas pocas. Una es la condición tercermundista que tenemos en cuanto a la trascendencia de nuestro trabajo: nunca fue tomado muy en serio. El rock de los comienzos era un rock erudito, no era un rock chabón. Yo tengo una preparación desde lo humano y desde lo musical que incluso con los años ha mejorado. Jamás me detuve, sigo estudiando".
Defensor de una época pionera donde la corriente era llamada "música progresiva" o experimental, Soulé no dudaba en señalar su mirada sobre la época actual: "El ser humano está hackeado, está viviendo una realidad muy comprometida, al hombre le están pidiendo deshumanización. El sistema en que estamos viviendo es un sistema que deshumanizado". Respecto a la postura ideológica de sus creaciones, afirmaba: "Nuestra ideología era la de la paz y el amor sobre todas las cosas. Si eso es de derecha, pues seremos de derecha. Si eso en cambio es de izquierda, pues seremos de izquierda".
La pasión por las aves y el legado inmaterial
Además de su recorrido musical —que incluyó estadías de trabajo en Europa, especialmente en España, y la composición de otras obras conceptuales como Romances de gesta y la inédita Elías, el profeta—, Soulé cultivó un vínculo entrañable con la naturaleza.
Desde su infancia en el barrio de Villa Urquiza, rodeado de los jaulones de pajaritos cantores de su abuelo, desarrolló una devoción por las plumas y el canto. Con los años, esa fascinación lo llevó a convertirse en una figura clave de la cetrería en la Argentina, disciplina milenaria declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Al recordar la primera vez que voló un halcón, describió haber sentido "una conexión con Dios tremenda, no tiene otra explicación, es algo que está formulado desde arriba".
En 2004, de esa misma pasión nació la formación musical La Bestia Emplumada, integrada junto a Christopher Nable y César "Tano" Colautti, con la colaboración ocasional de sus hijos Gabriel e Iván.
Su legado abarca composiciones imperecederas como Jeremías, pies de plomo, Profecías, Sin separarnos más, Canción para una mujer que no está y Gata de noche. Ricardo Soulé parte dejando la memoria intacta de un poeta que concibió la canción como un puente hacia la verdad, el amor y la eternidad.