El ambiente artístico y cultural del país se vistió de luto tras confirmarse la triste noticia de la muerte de Antonio Grimau. El entrañable actor falleció a los 82 años de edad.
La noticia de su partida fue confirmada formalmente por la Asociación Argentina de Actores mediante un sentido comunicado difundido a través de sus redes sociales.
El ambiente artístico y cultural del país se vistió de luto tras confirmarse la triste noticia de la muerte de Antonio Grimau. El entrañable actor falleció a los 82 años de edad.
La noticia de su partida fue confirmada formalmente por la Asociación Argentina de Actores mediante un sentido comunicado difundido a través de sus canales oficiales y redes sociales, generando de inmediato un profundo pesar en la comunidad artística y entre sus incontables seguidores.
“Despedimos al actor Antonio Grimau. A través de su trabajo en los escenarios y las pantallas, construyó una sólida trayectoria que forma parte de la historia del espectáculo argentino. Abrazamos a sus seres queridos en este momento de dolor”, expresaron con emoción desde la entidad que nuclea a los intérpretes del país.
Grimau forjó una trayectoria ejemplar que abarcó con maestría el teatro, el cine y la televisión. Con un estilo sobrio, dúctil y cercano, supo ponerse en la piel de innumerables personajes que quedaron grabados en la memoria colectiva del público.
Sin embargo, uno de sus trabajos más aclamados y recordados por la audiencia en los últimos años fue su impecable caracterización de Roberto Sánchez en su etapa adulta para la miniserie Sandro de América. En esa interpretación, el actor logró capturar no solo la fisonomía, sino también la esencia, la voz y el alma del "Gitano", en un trabajo actoral que cosechó encendidos elogios por parte de la crítica especializada y una enorme devoción por parte del público en todo el país.
Su presencia habitual en las producciones televisivas lo convirtió en un rostro entrañable y cotidiano en los hogares mendocinos y de toda la Argentina, destacándose siempre por su profesionalismo y la elegancia con la que abordaba cada papel en la ficción.