24 de agosto de 2026 - 12:33

Luis Machín protagoniza "Barreda" en Amazon Prime Video: cómo preparó al personaje más siniestro de su carrera

La película sobre el conocido asesino se estrenará este viernes 28 de agosto en Amazon Prime Video, protagonizada por Luis Machín.

La gente me conoce más por los personajes que por mi nombre”, dice Luis Machín, y confiesa que esa invisibilidad relativa es, para él, casi una medida de éxito: “Para mí, Machín está atrás”.

Esa búsqueda de desaparecer detrás de otro adquiere ahora una dimensión particularmente incómoda. Machín protagoniza "Barreda", la película que se estrena este viernes 28 de agosto en Amazon Prime Video y que lo pone en la piel de Ricardo Barreda, el odontólogo que en 1992 asesinó a su esposa, sus dos hijas y su suegra en La Plata. Después de interpretar a personajes tan disímiles como Manuel Belgrano, Domingo Cavallo, Sigmund Freud, Albert Einstein e incluso Adolf Hitler, Machín enfrenta ahora uno de los papeles más oscuros y reconocibles de su carrera.

El actor recuerda el impacto social que produjo el caso y, sobre todo, el fenómeno mediático que rápidamente comenzó a rodear a Barreda. “Lo seguí como la mayoría de la gente en el impacto impresionante que tuvo, y lo seguí con esa conciencia de la locura que generó en mucha gente”, asegura. Esa reacción colectiva, dice, incluyó una inquietante corriente de empatía hacia el asesino, alimentada por el relato de los supuestos maltratos y humillaciones que sufría dentro de su familia.

Luis Machín y Barreda: el parecido no alcanza

Una de las primeras observaciones que recibió Machín cuando se conoció que interpretaría a Barreda fue evidente: físicamente no se parece demasiado al odontólogo. Para el actor, sin embargo, esa expectativa parte de un error de concepción. “Es un error pensar que todos tenemos que ser iguales a los que hacemos. Es un error en general de la concepción de que la gente tiene que tranquilizarse viendo el parecido”, sostiene.

Su posición no implica desentenderse por completo de los rasgos físicos o sonoros. La gestualidad y la voz fueron parte de su trabajo, pero no como un ejercicio de imitación. “Lo que es gestualidad y lo que es voz tiene que ver con lo que es la construcción y la lectura que yo hago de ese hombre”, explica. Para Machín, la voz de Barreda, sus pausas, su vocabulario y ciertas formas de expresarse permitían acercarse a una conducta y a un tipo humano reconocible.

“Esto no es un documental”, insiste. La película, aclara, parte de un hecho real, pero propone una interpretación dramática. Por eso, su trabajo no consistió simplemente en reproducir al Barreda que aparecía en los archivos televisivos, sino en construir un personaje a partir de una investigación que incluyó el juicio, entrevistas, testimonios y el libro " Conchita", de Rodolfo Palacios.

Cómo preparó el personaje

Machín estudió especialmente al Barreda posterior al crimen: el hombre que salió de la cárcel, dio entrevistas y convivió con la notoriedad. “Me hicieron llegar el juicio prácticamente entero, vi su comportamiento en el juicio y en las notas que él iba dando, en relación a comportamientos, tipo de razonamientos, vocabulario, tipos de pausas”, cuenta. También se reunió con una de las peritas psiquiatras que lo entrevistó y leyó las opiniones de profesionales vinculados al caso.

Sin embargo, el punto que terminó de convencerlo para aceptar el papel no estuvo en la posibilidad de interpretar a Barreda, sino en la perspectiva desde la que la película decidió contar la historia. “Si se hubiera ponderado la conducta, el comportamiento de este hombre, no lo hubiera aceptado”, afirma Machín. Para el actor, la diferencia estuvo en el enfoque del guion, la dirección y la producción: “Todo tiende a darle voz a las que no la tuvieron, que son estas cuatro mujeres ”.

Ese es uno de los desafíos centrales de una ficción que lleva el nombre del victimario en el título. Machín reconoce la contradicción y la atribuye, en parte, a la lógica del mercado y a la atracción que generan los casos policiales. Y agrega una frase que resume la tensión que atraviesa toda la propuesta: “En un mundo ideal la película debería tener los nombres de las víctimas”.

Para Machín, investigar a Barreda tampoco significó intentar justificarlo. El desafío fue acercarse al personaje sin comprender ni convalidar sus actos. “No podría hacer el 60% de los personajes que he hecho en mi carrera”, señala. “Me lo tengo que acercar mucho, no comprender su accionar”, explica.

La preparación del personaje coincidió, además, con un período particularmente intenso de su vida profesional. Mientras ensayaba "La última sesión de Freud" y preparaba otro trabajo vinculado a Einstein, recibió el llamado de Armando Bo para protagonizar "Barreda".

El tiempo de preparación no fue extenso, pero sí intenso. “Yo estuve todos los días estudiando la letra de la obra que estaba ensayando, y estudiando a Barreda”, recuerda. También trabajó junto a Francisca Ure, con quien intercambió ideas y probó distintas posibilidades para el personaje, y tuvo en Daniela Goggi, directora de la película, a su principal guía durante el rodaje.

Entre las cuestiones que más lo intrigaron aparece también la figura contradictoria que encontró en los materiales de investigación: un hombre capaz de hablar de Vivaldi, emocionarse con las películas de Chaplin y, al mismo tiempo, cometer un crimen de una violencia extrema. “Lo más interesante fue bucear en cómo tiene que estar la cabeza de una persona para cometer semejantes actos de carnicero”, sostiene.

Sobre la famosa historia de “Conchita”, el supuesto apodo con el que Barreda decía ser humillado por su familia y que terminó convirtiéndose en parte central de su defensa pública, Machín es cauto: “Nunca se va a saber. Sí hay una fuerte inclinación a que fue una estrategia de la defensa, que generó lo que se generó, con muchísimo impacto”.

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