Los Tipitos se presentarán el próximo sábado 17 de octubre, a las 21, en el Cine Teatro Plaza de Godoy Cruz, en un recital que combinará las canciones de su reciente álbum, "Boludo", con algunos de los clásicos que marcaron su trayectoria.
Antes del regreso de Los Tipitos a Mendoza, el sábado en el teatro Plaza, Walter Piancioli habló sobre el nuevo disco y la madurez de la banda, entre otras cosas.
Los Tipitos se presentarán el próximo sábado 17 de octubre, a las 21, en el Cine Teatro Plaza de Godoy Cruz, en un recital que combinará las canciones de su reciente álbum, "Boludo", con algunos de los clásicos que marcaron su trayectoria.
Con más de tres décadas de carrera, la banda formada por Walter “Willi” Piancioli, Raúl Ruffino y Federico Bugallo continúa renovando su propuesta musical sin perder su identidad, con temas como “Campanas en la noche”, “Silencio” y “Brujería”, junto con las nuevas composiciones de un disco que reúne 14 canciones e invita a reflexionar sobre el presente. El material está disponible en plataformas digitales desde el 20 de agosto y tendrá su presentación oficial el 14 de noviembre en el Teatro Coliseo de Buenos Aires.
La apertura del espectáculo estará a cargo de Juampa Staiti, guitarrista, compositor y productor mendocino, actual integrante de Enanitos Verdes. Tras varios años de trabajo como músico de sesión y de compartir escenarios con distintos artistas, Staiti presentará su primer material solista, integrado por canciones inspiradas en historias, vínculos y experiencias personales. Su participación sumará una presencia local a una noche que reunirá distintas etapas y búsquedas de la música argentina.
Las entradas para el recital de Los Tipitos ya se encuentran a la venta a través de EntradaWeb.
De este material, y del presente del combo oriundo de Mar del Plata, habló Piancioli.
— De cara a la presentación del nuevo disco, supongo que habrá clásicos y algo de lo que se viene…
— La lista de Los Tipitos ya tiene una columna vertebral que la gente construyó con los años, canciones que no pueden faltar. Pero también haremos un recorrido por toda nuestra historia para el fan de la primera hora que quiere escuchar lados B no muy habituales. Y sí, vamos a tocar 6 o 7 temas de "Boludo"…
— "Boludo", fileteado… ¿más argento no había?
— Esa fue la idea. Un poco la palabra que nos representa en todo el mundo y nuestra forma coloquial más habitual. Dejó de ser un insulto para transformarse en algo bien nuestro…
— Al menos los adelantos dan idea de letras reflexivas... ¿Va por ahí la propuesta?
— Sí, el disco atraviesa un cambio en cada uno de nosotros y como grupo; eso es lo que transmite, aunque no es algo deliberado. Me parece un disco luminoso, con luz, esperanzador… Aunque pasa por zonas más ambivalentes, yo siento que es un disco como para arriba, habla de cambiar lo que haya que cambiar, de rescatar lo que sirva y desechar lo que ya no.
— ¿Un reflejo de la madurez de la banda? Claramente Los Tipitos de hoy no son los mismos de hace 30 años…
— Totalmente. Coincido con eso y "Boludo" habla de nuestra actualidad y de la realidad de nuestra edad. Nuestras vidas cambiaron mucho y compusimos desde el presente y desde lo verdadero que nos toca ahora.
— ¿Sienten que "Boludo" funciona como un manifiesto a esta altura de su carrera o es un paso más en la progresión?
— Espero que tenga el impacto, tanto para el público como para nosotros, que tuvo "Armando Camaleón", que fue el otro disco que hicimos con Pablo Guyot (ex GIT), que marcó un antes y un después. Claramente no va a ser lo mismo, porque ninguna de las cosas que pasaron van a volver a pasar; pero sí se pueden poner como hitos. Yo espero que ocupe ese lugar preponderante… No sé si un manifiesto, pero sí un nodo en nuestra historia.
— ¿Buscaron deliberadamente repetir esa fórmula al volver a trabajar con Guyot?
— Se dio de forma espontánea a partir de los festejos por los 20 años de "Armando Camaleón". Nos reencontramos con Pablo para entrevistas y el documental, y como teníamos el disco por delante le preguntamos si le interesaba trabajar juntos. Aceptó de inmediato y al poco tiempo ya estábamos juntos en la sala.
— ¿Cómo fue la selección para definir los 14 temas del álbum y qué quedó afuera?
— Siempre que nos ponemos a componer quedan afuera unas 30 canciones. Cuando llegó Pablo nos dijo: "Me faltan cuatro temas”, porque buscaba esa potencia o "piña" que sentía que le faltaba al proyecto. Nos juntamos a rescatar retazos y completar ideas y bueno, las cuatro composiciones nuevas gustaron de entrada.
— ¿Existe cierta presión al lanzar material nuevo teniendo éxitos tan masivos como "Campanas en la noche" o "Silencio"?
— Nosotros no escribimos con la premisa del éxito en la cabeza, porque lejos de ayudarte, te anula y te frena. Un primer éxito siempre va a ser un primer éxito y la gente se queda con eso; querer superarlo es ponerse una vara inalcanzable, no por la calidad del tema sino por lo que significa afectivamente. Perseguirlo no es algo sano…
— ¿Y cómo manejan la incertidumbre o la ansiedad de saber qué pasará con ellos?
— Siempre hay expectativas. Hacemos reuniones con la compañía discográfica, escuchamos la opinión del productor, que es fundamental, y definimos la estrategia de cortes de difusión. Por ejemplo, en este disco, hasta el tema 6 no se tocaba nada, porque era mostrar lo que había que mostrar... Sabemos que en las plataformas digitales la gente escucha muy poco tiempo y casi no llega a las canciones del final de un álbum…
— A pesar de esa tendencia del consumo rápido, apostaron por un álbum de más de diez temas y ediciones en formato físico…
— Sí. Teníamos muchas canciones y ganas de mostrarlas, de hecho, pensamos en un disco doble. Quisimos ocupar todo el espacio posible, tanto en vinilo como en CD. Y, además, el audio de un CD o un vinilo tiene una profundidad y un entramado incomparables frente al MP3…
— Hay un plantarse ahí…
— Queremos que la gente ponga un disco y lo escuche entero, que lo deje sonar mientras cocina, por ejemplo, como antes… como que ya hay poco de eso. Ahora hay mucho remix de canciones y termina siendo algo que ni era lo que pensó el artista. La verdad que nos están acostumbrando a bajar la vara mucho, entonces dijimos “no, pará”. Nosotros vamos a seguir opinando que esto no nos gusta…
— ¿Algo que conservan de la vieja guardia?
— Puede ser… Nosotros nos criamos con el vinilo, de ahí pasamos al cassette, de ahí al CD y después a las plataformas; o sea vimos todo y yo me quedo con lo otro ¿viste?, con ir a comprar un disco y mirar la tapa grande, que es mucho más impactante, mucho más artístico. El CD también tenía lo suyo, porque había un librito, estaban las letras, quién grabó, quién cantó, como mucha data que en plataforma te la perdés…
— Hay muchos jóvenes que también los eligen, que eligen sus letras y sus formas ¿no?
— Mirá, cada vez que preguntamos en un show quiénes nos ven por primera vez, son muchas las manos que se levantan, y la mayoría son de chicos muy jóvenes. Nos llena de alegría que se acerquen a escuchar a un grupo de gente grande que compone a la vieja usanza, con letras trabajadas, metáforas y armonías cuidadas. Siento que cuando saturás mucho con tecnología, con poca sustancia rítmica, armónica, melódica, inmediatamente viene un vuelco hacia el otro lado, a lo más artesanal. Y nosotros estamos siempre esperando que vuelvan a la canción. Ya nos pasó y estuvimos esperando en nuestro lugar, en nuestro camino, en lo que sabemos y creemos que hacemos bien. Bueno, por suerte ahora hay una vuelta al rock, al pop, a la canción, a lo artesanal, a lo hecho de verdad… Yo no sé si es la luz del mundo, pero, por lo menos, es la que uno tiene encendida.