Hace años que Silvio Soldán no necesita un estudio de televisión para volver a conducir Feliz Domingo. El animador encontró una segunda vida para el histórico formato y lo lleva directamente a salones, casas y fiestas privadas contratadas por quienes crecieron mirando el programa.
La propuesta dura aproximadamente una hora y conserva varios elementos reconocibles. Soldán entra con la música del ciclo, organiza juegos entre los invitados y termina con la apertura del Cofre de la Felicidad, adaptado naturalmente a una celebración particular.
Cómo es un Feliz Domingo para 40 personas
Uno de esos eventos quedó documentado durante un cumpleaños de 60 realizado en Benavídez. Había 40 invitados y 32 terminaron participando activamente de los distintos desafíos.
La estructura incluyó cinco juegos: Múltiplos, Siga la Frase, Baile de la Silla, Canciones Infantiles y un ping pong de preguntas y respuestas.
Después de unos 55 minutos de competencia y conducción, llegó el momento de definir quién podía abrir el pequeño cofre preparado para la ocasión.
La escala cambia, pero la lógica permanece reconocible. En vez de estudiantes compitiendo en un estudio repleto de compañeros, son familiares, amigos o empleados de una empresa quienes se convierten por un rato en participantes del programa.
Soldán explicó en distintas oportunidades que una de sus condiciones preferidas es que la mayor parte de los invitados no sepa que él va a aparecer. La música empieza a sonar y el conductor espera antes de ingresar, de manera que su llegada se convierta en la sorpresa central de la fiesta.
Cumpleaños, casamientos y hasta divorcios
La propuesta no quedó limitada a cumpleaños. Con el paso de los años, Soldán llevó esta versión a casamientos, aniversarios, reuniones corporativas e incluso celebraciones de divorcio.
El trabajo tampoco es reciente. Ya en 2012 contaba que seguía animando eventos privados con pruebas inspiradas en Feliz Domingo, una actividad que continuó mucho después de que el formato dejara de tener una presencia estable en la televisión abierta.
Actualmente existen agencias que ofrecen su contratación precisamente con esa propuesta. A diferencia de una simple aparición para saludar o sacarse fotografías, Soldán conduce el juego completo, maneja los tiempos y recrea parte de la dinámica que lo convirtió en una figura popular.
El programa que encontró otra pantalla
Feliz Domingo quedó asociado durante décadas con viajes de egresados y generaciones de estudiantes secundarios. Su conductor, sin embargo, consiguió que esa memoria se transformara también en una fuente de trabajo mucho después del final de sus etapas televisivas más populares.