27 de octubre de 2026 - 11:25

La nueva vida de Dante Ortega, el hijo de Guillermina Valdés y Sebastián Ortega: fue mozo, eligió la música y llegó a un reality

El joven recordó su primer empleo, habló de la exigencia de sus padres y contó cómo vivió su debut en un programa de canto.

Ser hijo de Guillermina Valdés y Sebastián Ortega le dio a Dante Ortega una relación cercana con el mundo artístico desde chico. Sin embargo, su recorrido laboral incluyó una experiencia lejos de las cámaras: atendió mesas como mozo antes de presentarse como cantante ante un jurado de televisión.

Esa combinación entre un apellido conocido y la búsqueda de un lugar propio se hizo visible en agosto de 2026, cuando participó en el programa Es mi sueño, de El Trece. La actuación puso en primer plano un proyecto musical que venía construyendo y abrió otra etapa de exposición pública.

El primer trabajo que tuvo Dante Ortega

En una entrevista televisiva, Dante recordó que trabajó en el restaurante del Jardín Japonés, en Buenos Aires, durante la época de la pandemia. Atender al público le exigió sostener horarios y resolver situaciones con clientes, una experiencia muy distinta de la dinámica familiar en la que había crecido.

El propio joven vinculó aquella decisión con una norma que tenían sus padres: si no estaba estudiando, debía trabajar. Lo contó sin desconocer los privilegios de su crianza y explicó que ese empleo le permitió conocer exigencias que no había vivido de la misma manera hasta entonces.

La elección de cantar y exponerse a un jurado

Aunque su familia incluye productores, modelos y músicos, Dante decidió buscar una identidad artística propia. El canto no surgió de un día para el otro: antes de aparecer en televisión ya había explorado ese interés, mientras alternaba distintas actividades y mantenía un perfil relativamente bajo.

Su llegada a Es mi sueño lo puso frente a una dificultad nueva: recibir una evaluación pública sin que el apellido familiar resolviera el desafío. Allí tuvo que defender una interpretación, escuchar devoluciones del jurado y mostrar cómo se desenvolvía sobre el escenario.

Guillermina Valdés acompañó el proceso con consejos prácticos. Según contó el joven antes de su presentación, su madre le insistió en que no hablara demasiado y se concentrara en cantar.

Los consejos de una familia atravesada por la música

El vínculo musical también alcanza a su abuelo Palito Ortega, quien le transmitió recomendaciones para el escenario. Dante recordó, por ejemplo, la sugerencia de cantar sentado en determinadas situaciones, en relación con su altura y la postura corporal durante una presentación.

El desafío para Dante no consiste únicamente en demostrar que puede cantar. También busca que su trabajo sea escuchado sin reducirlo a su condición de hijo y nieto de figuras populares. Haber pasado por un empleo de atención al público y después por un concurso televisivo revela dos aprendizajes distintos.

Su nueva etapa combina música, práctica y exposición, sin que eso permita anticipar un éxito asegurado. Por ahora, el dato central es que dejó de ser solo un nombre asociado a una familia famosa para empezar a mostrar su propia propuesta ante el público.

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