8 de octubre de 2026 - 15:06

Fernando Samalea y Joaco Burgos, un encuentro entre generaciones del rock

El viernes, el joven compositor, pianista y cantante Joaco Burgos presentará en Willys Bar su tercer disco, “Desde lo Profundo”, acompañado por Fernando Samalea y el bajista Fede Mindlis. Al día siguiente, ambos volverán a compartir escenario en la Feria del Libro de Mendoza, donde Samalea presentará además “Viviendo el futuro”, su quinto libro.

Hay músicos que atraviesan la historia del rock argentino desde un lugar central y visible. Otros lo hacen desde un segundo plano que, en realidad, resulta decisivo. Fernando Samalea pertenece a esta última estirpe. Baterista, bandoneonista, compositor y escritor, lleva más de cuatro décadas participando de proyectos y escenarios fundamentales de la música argentina, pero conserva una relación casi lúdica con su oficio.

Este viernes 9 de octubre esa historia tendrá un nuevo capítulo en Mendoza. Samalea acompañará a Joaco Burgos en la presentación de Desde lo Profundo, el tercer álbum del joven compositor, pianista y cantante porteño, en Willys Bar, de Chacras de Coria. La formación será un power trío junto al bajista Fede Mindlis.

Burgos tiene apenas 22 años, pero su recorrido ya incluye escenarios y colaboraciones con nombres como Fito Páez, León Gieco, Nito Mestre, Fabiana Cantilo, Lito Vitale, Cachorro López, Kevin Johansen, Leo García, Rosario Ortega y Diego Frenkel. En septiembre, además, fue telonero de Jamiroquai en el Hipódromo de San Isidro, en una jornada que también tuvo como protagonista a Joy (Anonymous).

Su música parte del piano y se alimenta de una mezcla amplia de rock nacional, pop, jazz, tango porteño y Brit Pop. En Desde lo Profundo, publicado este año, reúne doce canciones que atraviesan historias de amor, experiencias personales, relatos de ficción y homenajes a Buenos Aires. El disco fue producido por el propio Burgos junto a Martín Lema, grabado en los históricos Estudios Panda y mezclado por Mario Breuer.

El joven músico Joaco Burgos (centro) y su banda, que incluye a su padrino musical, Fernando Samalea.

El joven músico Joaco Burgos (centro) y su banda, que incluye a su padrino musical, Fernando Samalea.

Pero hay algo más que una relación profesional entre Burgos y Samalea. El experimentado músico se convirtió en una suerte de padrino artístico del joven compositor y encontró en él una conexión que va más allá de las diferencias de edad.

“Me alegra muchísimo esta nueva visita a Mendoza acompañando a Joaco Burgos”, cuenta Samalea. Y enseguida explica qué encuentra en ese vínculo: “Es un joven compositor de veintidós años con gran herencia rocknacionalera y un bagaje académico demoledor”.

La frase puede funcionar como una definición del propio encuentro. De un lado, un músico que comenzó a trabajar profesionalmente en los años 80 y que tocó, grabó y giró con algunas de las figuras más importantes de la música argentina. Del otro, un artista nacido en 2004, formado en un mundo musical atravesado por otras tecnologías y otras formas de circulación, pero que reconoce como parte de su ADN a buena parte de aquella tradición.

Samalea participó en una docena de discos de Charly García y acompañó distintas etapas de su trayectoria. También trabajó con La Portuaria, Illya Kuryaki & The Valderramas, Gustavo Cerati, Bandalos Chinos, Leo García y numerosos artistas de distintas generaciones. Sin embargo, lejos de concebir la experiencia acumulada como una frontera, parece utilizarla como una plataforma para seguir buscando.

“Quizá tenga que ver con que todos admiramos la música de Charly, Spinetta, Calamaro, Fito Páez o Fabi, así como la de Prince, Tears For Fears, Steely Dan, Lennon, Elton John o Joni Mitchell”, dice sobre su vínculo con Burgos. “Si bien hay una brecha generacional de tres o cuatro décadas, eso nos une en lo conceptual”.

Esa idea de continuidad aparece también en la manera en que Samalea piensa su propia actividad. Aunque podría definirse por cualquiera de sus múltiples facetas, prefiere no encerrarse en ninguna.

“Lo tomo como un juego, intentando no volverme demasiado profesional en ningún rubro”, dice cuando se le pregunta cómo conviven el baterista, el bandoneonista, el compositor y el escritor. “Sigo mis impulsos, a modo de metáfora de mi vida de vagabundeo”.

Esa palabra, “vagabundeo”, parece sintetizar buena parte de su trayectoria. Samalea se mueve entre la música, los libros, los viajes, el cine, las conversaciones y los encuentros con jóvenes músicos. En lugar de plantear una carrera como una sucesión ordenada de objetivos, la describe como una deriva alimentada por el entusiasmo.

“Por suerte contamos con la música, que no se ve pero moviliza más que nada. O el cine, con su magia de hora y media. Y por supuesto, con los libros, donde destacan actos nobles”, señala. Y agrega: “El eje de mis movidas está basado en el entusiasmo, aprendiendo algo nuevo en cada paso”.

Ese espíritu también atraviesa Viviendo el futuro, el libro que Samalea presentará el sábado en la Feria del Libro de Mendoza. Publicado por Editorial Sudamericana, es su quinto volumen y continúa una saga autobiográfica en la que la memoria del rock aparece mezclada con humor, viajes, camarines, grabaciones y encuentros.

El título contiene una ironía: Samalea dice estar viviendo el futuro que imaginaba cuando tenía veinte años. Las casi 600 páginas recorren el período 2017-2025 e incluyen viajes por Francia y Estados Unidos, la grabación de La lógica del escorpión, sus experiencias con Bandalos Chinos y numerosos episodios de una vida artística que parece no haber perdido la capacidad de sorprenderlo.

“En los libros, intento narrar con humor, sin solemnidades. Resguardan las alegrías compartidas y lo que me enseñan los jóvenes”, explica. Y agrega una frase que resume su relación con las nuevas generaciones: “Se sabe, ellos deben dictar las normas, sobre todo a los que ya tenemos los algoritmos bastante revueltos”.

Samalea tampoco se reconoce demasiado en la etiqueta de “cronista del rock”. Prefiere pensar sus textos como relatos novelados, construidos a partir de una memoria minuciosa. Para escribirlos vuelve a lugares, escucha discos, mira videos y fotografías, intenta recuperar conversaciones, modismos, estéticas y detalles técnicos.

Es, dice, una tarea psicológicamente sanadora: volver a entrar en las escenas para reconstruirlas. En ese proceso aparecen estudios de grabación, viajes, boliches, conciertos y camarines, pero también personajes y situaciones que permiten reconstruir una época de la música argentina.

Entre todos esos recuerdos, Charly García ocupa un lugar inevitable. “Es mi estigma musical y mi artista favorito”, dice Samalea. Tenía apenas veinte años cuando García le dio la posibilidad de integrar su banda y, desde entonces, participó en una docena de sus discos y lo acompañó por distintos lugares del mundo.

Su recuerdo de aquellos años está poblado tanto por la música como por las conversaciones y la vida cotidiana: películas, mitología griega, humor negro, restaurantes, clubes y largas jornadas compartidas. Recuerda especialmente la oportunidad de haber grabado en los Electric Lady Studios y la intensidad creativa de aquellos años.

“De alguna forma, él posibilitó todo”, resume.

Ahora, varias décadas después, Samalea sigue moviéndose en un territorio parecido, aunque con otros protagonistas. Trabaja con Michelle Bliman, continúa tocando con La Portuaria, comparte shows con Bandalos Chinos y Leo García y participa de distintos proyectos. También forma parte de una recreación en vivo del Unplugged de Charly para MTV de los años 90, junto al “Zorrito” Vön Quintiero, Eme, Matías Mango, Santi Maurino, los hermanos Di Salvo y la propia Bliman.

Fernando Samalea con Michelle Bliman.

Fernando Samalea con Michelle Bliman.

Y entre proyecto y proyecto conserva un espacio para lo que llama “ocio creativo”: cafés, cine, teatro, viajes en motocicleta y sus particulares “Charlas Informales”, encuentros gratuitos con jóvenes en distintos lugares.

Mendoza, en ese recorrido, tampoco es un territorio desconocido. Samalea recuerda conciertos con Charly García, Illya Kuryaki & The Valderramas, Gustavo Cerati y distintos proyectos vinculados al circuito experimental. La provincia forma parte, así, de esa memoria de escenarios que ahora vuelve a activarse.

Primero será Willys Bar. Allí, el viernes, el presente tendrá forma de trío: Joaco Burgos, Fede Mindlis y Fernando Samalea, presentando Desde lo Profundo. El sábado, el escenario se trasladará a la Feria del Libro de Mendoza. Burgos y Samalea volverán a tocar juntos y, además, Samalea llegará con sus libros y con las historias que componen Viviendo el futuro.

Dos días, dos escenarios y dos generaciones que se encuentran alrededor de una misma idea: que la música no es una pieza de museo, sino una conversación que sigue abierta. Samalea, que lleva más de cuarenta años dentro de ella, parece haber encontrado una forma sencilla de permanecer: seguir escuchando, seguir tocando y, sobre todo, seguir aprendiendo.

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