31 de agosto de 2026 - 13:20

Entramos a la habitación de Isabella, la hija de Wanda Nara: pared de madera, cama tapizada y detalles de diseño

El espacio abandonó la estética infantil tradicional y combina madera oscura, beige, blanco y azul con muebles y textiles de líneas modernas.

En lugar de personajes, colores intensos o muebles temáticos, el ambiente apuesta por madera oscura, tonos neutros y pequeños acentos en azul marino.

El elemento que define todo el dormitorio es una pared revestida por listones verticales de madera oscura, ubicada detrás de la cama y utilizada como una gran superficie decorativa.

Una pared de madera reemplaza a los cuadros y adornos infantiles

El revestimiento cubre buena parte del frente principal y genera textura mediante la repetición de las líneas verticales.

Sobre esa superficie se apoya una cama de gran tamaño con cabecero tapizado en beige, una elección mucho más sobria que los respaldos temáticos habituales en habitaciones de chicos.

La cama está vestida principalmente con ropa blanca, mientras los almohadones aportan el contraste. Algunos son azul marino y otros tienen estampados a rayas, una combinación que distintas publicaciones relacionaron con una estética de inspiración náutica.

Ese uso limitado del azul evita que el cuarto pierda la neutralidad general. En lugar de colorear paredes o muebles completos, el tono más fuerte aparece en textiles que pueden cambiarse fácilmente a medida que Isabella crezca o cambien sus gustos.

Los detalles que completan el dormitorio

Al costado de la cama aparece una mesa de luz de madera con un frente de rejilla, otro elemento que suma textura sin incorporar demasiados colores. Sobre ella se colocó una lámpara de diseño simple, con líneas limpias y una presencia discreta.

Una alfombra amplia y de trama neutra completa el sector de descanso. El resultado combina superficies muy diferentes (madera, tapizado, tejido y textiles) pero conserva una paleta reducida de marrón oscuro, beige, blanco y azul.

La habitación también permite identificar una idea fácil de trasladar a otros dormitorios: no hace falta sumar muchos objetos para que una pared tenga presencia.

El revestimiento vertical detrás de la cama ya funciona como protagonista, por lo que el resto puede mantenerse mucho más limpio visualmente.

Un cuarto diseñado para acompañar su crecimiento

La elección tiene otra particularidad: se aleja deliberadamente de una decoración que quede rápidamente asociada con una edad específica.

No hay en el sector mostrado murales infantiles permanentes ni grandes muebles ligados a una temática determinada, sino elementos que podrían continuar utilizándose durante varios años.

Los accesorios son los que incorporan personalidad y pueden reemplazarse sin tener que modificar nuevamente la estructura del espacio. La cama tapizada, la pared de madera y la mesa de luz permanecen como base, mientras almohadones, mantas y objetos decorativos pueden cambiar con el tiempo.

Así era la habitación de Isabella previamente

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