La cocina de Mery del Cerro rompe con una de las decisiones más habituales en este ambiente: en lugar de blanco, madera clara o tonos neutros, prácticamente todo el mobiliario está dominado por el negro mate. La elección fue pensada como parte integral del proyecto de la vivienda y alcanza al frente de los muebles, las alacenas, los bajos mesada y una gran isla central que organiza el espacio.
Para las superficies, Del Cerro eligió piedra sinterizada iTOPKer Storm, un material de origen español inspirado visualmente en el mármol Negro Marquina, con base oscura y vetas claras. La empresa argentina que fabricó e instaló las mesadas conserva actualmente el proyecto dentro de su portfolio.
Una enorme isla negra ocupa el centro de la cocina
La distribución gira alrededor de una isla rectangular de grandes dimensiones.
La superficie permite utilizarla tanto para preparar alimentos como para apoyar platos y organizar reuniones informales dentro del ambiente. El acabado negro continúa visualmente el resto del mobiliario y genera un efecto casi monolítico.
La piedra elegida presenta vetas blancas irregulares, lo que rompe la uniformidad del negro sin introducir otro color predominante.
Además, el material fue utilizado pensando en una cocina de uso cotidiano: este tipo de superficie sinterizada está destinada específicamente a mesadas, islas y barras desayunadoras.
Muebles negros desde el piso hasta prácticamente el techo
Uno de los recursos que más cambia la percepción del ambiente está en el almacenamiento.
En lugar de dejar amplios sectores de pared libres, la cocina utiliza muebles altos y frentes oscuros que ocupan prácticamente toda la altura disponible, generando una superficie continua.
Los electrodomésticos se integran dentro de esas columnas para evitar romper la línea visual.
Entre ellos aparecen dos hornos empotrados, ubicados uno sobre otro, una solución que permite disponer de ambos a una altura cómoda sin ocupar espacio debajo de la mesada.
También se suma una gran heladera de acero inoxidable, cuyo acabado metálico introduce uno de los pocos contrastes fuertes con el mobiliario negro.
La iluminación natural evita que el ambiente resulte pesado
Una cocina casi completamente negra corre el riesgo de absorber demasiada luz.
En esta casa, ese problema se compensa mediante grandes aberturas vidriadas, que permiten el ingreso de abundante iluminación natural durante el día.
El piso de madera oscura suma además una textura diferente y conecta la cocina con el resto de la vivienda sin abandonar la paleta profunda.
La combinación entre hormigón, madera, acero y superficies negras fue precisamente la idea presentada durante el diseño del proyecto.
Una cocina minimalista sin ser completamente vacía
El resultado responde a una estética minimalista y contemporánea, pero no depende solamente de esconder todo.
La isla permanece como protagonista, los electrodomésticos quedan visibles en sectores específicos y la piedra veteada introduce suficiente textura para evitar que el negro se convierta en una superficie completamente plana.