18 de agosto de 2026 - 12:31

Entramos a la cocina de Flor Bertotti y Federico Amador: mesadas de mármol, estantes abiertos y electrodomésticos integrados

El ambiente que la pareja muestra habitualmente en redes mezcla superficies blancas con madera y hierro.

La cocina de Flor Bertotti y Federico Amador se convirtió en uno de los ambientes más reconocibles de la casa que comparten. En lugar de seguir el minimalismo completamente blanco que dominó durante años, eligieron una combinación donde las mesadas de mármol conviven con estantes abiertos, madera, hierro y electrodomésticos incorporados al mobiliario.

La estética fue definida en distintas publicaciones como japandi industrial, un cruce entre la sencillez asociada con el diseño japonés, la calidez escandinava y materiales propios de ambientes industriales.

En la práctica, el espacio se reconoce más fácilmente por sus decisiones concretas que por la etiqueta decorativa.

Una gran superficie de mármol ocupa el centro de las escenas

Las mesadas amplias de mármol son uno de los elementos que más se repiten en las imágenes compartidas por Bertotti.

No funcionan únicamente como una elección estética: ofrecen una superficie extensa para preparar alimentos y se convirtieron también en escenario habitual de los videos de cocina que la actriz publica en redes.

El blanco domina muebles, paredes y superficies principales, lo que permite reflejar mejor la luz natural.

Pero la pareja evitó que todo el ambiente quedara completamente uniforme mediante objetos de madera, elementos negros y detalles de aspecto industrial distribuidos en distintos puntos.

La combinación permite entender por qué la cocina suele aparecer como un espacio bastante más vivido que una escenografía de catálogo. Hay utensilios visibles, frascos y vajilla expuestos, aunque organizados como parte deliberada de la decoración.

Los estantes abiertos reemplazan parte de los muebles cerrados

Otro rasgo fácil de reconocer son los estantes sin puertas donde quedan a la vista platos, recipientes y objetos de uso cotidiano.

Este recurso rompe con la idea de esconder absolutamente todo dentro de alacenas y convierte parte del equipamiento de cocina en decoración.

La decisión también tiene una consecuencia práctica: aquello que se utiliza con frecuencia queda accesible sin tener que abrir muebles permanentemente.

A cambio, los objetos expuestos requieren mantener cierto orden visual, porque todo queda integrado directamente en el ambiente.

En otros sectores, los electrodomésticos sí siguen el criterio opuesto. Hornos y equipos de cocina aparecen integrados dentro de los módulos, algo que evita sumar demasiados volúmenes independientes y mantiene libres las superficies de trabajo.

La madera es lo que rompe con una cocina completamente blanca

El tercer elemento que termina definiendo el espacio es la incorporación de madera en tablas, accesorios y distintas piezas decorativas.

Junto con el hierro y el mármol, genera un contraste de texturas que impide que la cocina se perciba excesivamente fría.

Ese equilibrio es precisamente una de las características asociadas con el japandi: menos objetos, pero materiales con textura y apariencia natural. En la casa de Bertotti y Amador se suma además el componente industrial mediante metales y líneas simples.

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