La casa de Lizy Tagliani y Sebastián Nebot no está pensada como una vivienda de exhibición, sino como un espacio para usar todos los días. Ubicada en Adrogué, el barrio donde creció la conductora, la propiedad combina una estética de casa de campo con decisiones prácticas para una familia que incluye a su hijo Tati, seis perros y dos gatos.
La propia Lizy contó que eligieron una casa con tejas y jardín, parecida a las viviendas en las que trabajaba su madre cuando ella era chica. Con el tiempo, el lugar fue tomando una identidad propia hasta recibir un nombre: “Familia Nebot”. La idea resume el valor que la conductora le da al hogar como refugio y punto de encuentro.
Ventanales de piso a techo y madera como protagonistas
Desde el exterior, la casa mezcla rasgos campestres con líneas actuales. La fachada tiene madera a la vista, un balcón con barrotes y una chimenea que refuerza el aire de refugio. En el interior, los grandes ventanales cumplen un papel central: conectan los ambientes con el verde y permiten que la luz natural atraviese buena parte de la vivienda.
Las paredes claras y la presencia de materiales naturales mantienen una paleta simple. En lugar de llenar los ambientes con objetos, la decoración deja que el jardín y la luz funcionen como parte del diseño. Esa elección también ayuda a que la casa se sienta amplia y a que la circulación sea más cómoda para una familia con varias mascotas.
Una calesita y un arco de fútbol en el jardín
El sector más llamativo está afuera. El jardín se ve desde distintos puntos de la casa y fue dividido para combinar descanso, circulación y juego. Un sendero de baldosas de cemento organiza el recorrido y, en uno de los sectores, aparecen una calesita y un arco de fútbol. Son elementos pensados especialmente para el uso cotidiano de Tati.
La calesita le da al espacio una imagen poco habitual para un jardín residencial. No funciona como una pieza decorativa aislada: forma parte de un patio pensado para que el chico pueda jugar sin desconectarse del resto de la casa. El jardín se convierte así en una extensión de los ambientes interiores.
Seis perros y dos gatos también condicionaron el diseño
La convivencia con ocho animales obligó a considerar algo más que la estética. Los sectores exteriores tienen espacio suficiente para que los seis perros circulen y jueguen, mientras que los dos gatos también forman parte de la dinámica diaria. Los ventanales permiten además mantener conexión visual con el jardín desde adentro.
Esa combinación explica por qué el verde ocupa tanto protagonismo. La casa no separa de manera rígida la vida interior de la exterior: el jardín aparece como fondo permanente de los ambientes y como espacio de uso real, no únicamente como paisaje.
El significado especial de la casa para Lizy Tagliani
Para la conductora, la propiedad también tiene un componente personal. En entrevistas explicó que su infancia transcurrió en viviendas muy humildes y que su madre siempre puso a la familia por encima de lo material. Comprar una casa en Adrogué y construir allí su vida con Sebastián y Tati tiene para ella un valor que excede la decoración.
El resultado es una vivienda en la que cada detalle responde a esa etapa: una calesita para su hijo, un gran jardín para las mascotas y ventanales que mantienen a todos los espacios conectados. Más que una mansión diseñada para impresionar, “Familia Nebot” funciona como la representación concreta de la familia que Lizy buscó formar.